Cooperar

 

        Si se sigue empeñando en la competición. solo será un oponerse a lo que los demás hagan. Pero si se muestra lo que uno es capaz, la cosa cambia, pues entonces cada individuo mostrará lo mejor de sí sin tener en cuenta a nada ni nadie con quien competir, y en ese sacar lo mejor de un@, hay un gran disfrute. Se disfruta en un@ al superarse a sí cada día, y se disfruta con la muestra que ofrecen los demás en el mismo afán sin que haya una medida de competición, sino un gratificante asombro de lo que cada uno puede dar.

 

            Competir lleva a la frustración, y no se gana nada

            Competir es una disputa sin fin y sin ganadores.

          Competir sin parar es un desgaste de fuerzas, de energías y de sin sabores.

     Competir fomenta las diferencias, favorece la disputa y el desencuentro.

 

          En cambio, cuando se establece la cooperación como base de partida, la cosa cambia, y mucho, pues se empieza a disfrutar el conjunto global en el que un@ e embarca, haciendo que los demás disfruten, y que cada cual sea cada cual.

 

            La grandeza de un ser humano se puede medir, si quieres, en la nobleza de sus actos mostrados sin el afán de humillar a nadie.

            Serás más grande y mejor, en tanto en cuanto saques lo mejor de ti mismo en busca del logro personal, de la superación individual y la cooperación colectiva.

            Si dejas de competir, ganas. Esta es la clave. Porque cuando esto sucede salta la cooperación por igual entre tod@s.

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