Gratitud

 

    Una muestra muy palpable del nivel de conciencia que alguien posee, en concederse y conceder a los demás las gracias ante cualquier circunstancia que concurra, sea la que sea, incluso aunque no sea clasificada como positiva o agradable.

 

      Cuando te llega lo que sea, de quien sea, da las gracias, aunque no sea de forma verbal o externa, pero da las gracias.

 

    Agradecer el simple respirar, el suave viento que nos acompasa en cada instante, la hermosura de una flor o la de unos los ojos que nos miran en un momento dado o durante mucho rato, es estar agradeciéndonos, a nosotr@s mism@s, la propia experiencia de la existencia en esta vida.

 

     Lo mejor de todo es que al poco, ese agradecer es devuelto por donde menos puedes imaginar. Y obviamente, la recompensa, sin buscarla, es mucho más intensa, profunda y mayor de lo que pudiéramos haber imaginado.

 

     En ese agradecer continuado, si se hubiera almacenado el más mínimo depósito de rabia, rencor o resentimiento en nuestro interior, se va diluyendo dejando que fluya hacia fuera lo mejor de lo mejor que cada un@ es.

 

     Empieza a agradecer e irás comprobando los resultados. Quien agradece es agradecid@ y engrandecid@. Y recuerda, sólo puedes ofrecer, mostrar y dar aquello que tienes: gratitud o ingratitud. De ti depende. 

 

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