Suficiente, nunca es suficiente

            El Ego es esa instancia psíquica que se reconoce como “yo”, parcialmente consciente, que controla la motilidad (capacidad para realizar movimientos complejos y coordinados) y media entre los instintos del “ello”, los ideales del súperyo y la realidad del mundo exterior.

 

            Sí, así se define al Ego. Así lo denuncia el diccionario (R.A.E.) desde el punto de vista  psicológico. Pese a ello, y aunque la definición podría ser ampliada en numerosos datos para que se entendiera mucho mejor, lo que se pretende en este artículo, es identificar al Ego con rapidez para que deje de afectar.

El Ego que es una de las tres partes que se componen el ser humano (dicho muy resumidamente), siendo no sólo la que controla la motilidad, sino que además, llega a eclipsar la libertad y la voluntad del individuo, que no anularla, pero sí la imposibilita por períodos determinados de corta, media o larga duración, aunque lo peor es que sea indefinido, como sucede a una gran mayoría de los seres humanos.

Visto lo visto, lo que hay que ver realmente, es cómo localizar el Ego en una de sus múltiples manifestaciones para que deje de perjudicar en ese control de la motilidad. Así que habrá que reconocerlo.  

 

Reconocer al Ego propio, incluso al de los demás, es muy simple.

El Ego es esa parte que siempre quiere más cuando ya tiene lo suficiente, e incluso más que suficiente y de sobra. Aunque lo suficiente es, para el Ego, una manera de llamarlo, pues es suficiente lo que cree que lo es, aunque luego no es tal cual lo creyó en primeras instancias, pero se da la paradoja de que nunca lo es, y aquí radica la trampa en la que se mete el Ego.

El caso es que, llegado este punto, al Ego se le ha inculcado algo muy particular y determinado, se le ha adoctrinado y “educado” en el más, y más, y más… sin parar.

El Ego humano “impulsa” desordenadamente, a la adquisición de más bienes, de más prestigio, de más distinciones, de más… la listas sería un sin parar, sería larguísima de exponer, pero con que se ponga más y luego lo que sea, se puede un@ imaginar hasta dónde puede llegar ese listado.

Pese a lo expuesto, ese más posee una coletilla a la que se aludirá posteriormente. Ahora pongamos un ejemplo sencillito: y sea alguien que ha sido “educado” en su Ego, a tener más y más dinero. Lo que no se le ha dicho es dónde está el límite final (si es que lo hubiera, que no lo hay), tan sólo se le suele marca que ha de tener más. El problema es cuando consigue tener ese inicial “más” que se le marcó. Justo en ese momento, el Ego salta diciendo que quiere más, puesto que ha descubierto a alguien que tiene aún más dinero. Y en este instante salta la anunciada coletilla, aparece el qué: más que. Consecuentemente, cuando ya tiene más de lo que le habían inculcado, establece la comparativa con alguien que tiene más que él y empieza de nuevo la vorágine de tener más qué ese, y no para hasta conseguirlo. Pero cuando lo ha alcanzado, vuelve a repetirse lo mismo, pues siempre hay alguien que tiene más, y de nuevo la acción sin control se impulsa en un descontrol de más y más que le precipita en un desconcierto sin voluntad propia y sin libertad alguna hasta llegar a la nueva meta que se plantea. Meta, que cuando es alcanzada ya no es suficiente, aunque de entrada lo era.

 

Evidenciado lo anterior, es muy fácil localizar al ego en una de sus más evidentes manifestaciones: nunca es suficiente para el Ego. Aunque el Ego tenga el suficiente dinero para vivir con dignidad, se indigna porque otros tienen más qué él y se empeña en tener más que otros porque piensa que no tiene suficiente en comparación con esos otros. Y cuando tiene más qué aquel con el que se comparaba, surge, siempre otro que tiene más, y de nuevo se enzarza en esa pelea con tal de tener más y más.

 

            Cuando se piensa en adquirir, sea lo que sea, desde lo externo  a base de lo externo, es estar metido en la insuficiencia continuada que nunca se colma por más que se consiga.

 

            El Ego es un devorador, un glotón insaciable, un aspirador que no para de succionar todo lo que se ponga por delante.

 

            Cada vez que se adquieren más posesiones, por ejemplo, se produce una regla que es inversamente proporcional, y es que a más que consiga el Ego, menos se siente el Ego, más deficiente se siente el Ego, y la necesidad de adquirir más de lo que sea, siempre de lo externo, se convierte en su pauta de comportamiento y conducta. Y así puede ser que llegue al final de su vida y sea el más rico del cementerio, pero no es más qué eso.

 

            El Ego sólo quiere más y más, y es un sin parar agotador.

 

            Por tanto, de lo que se trata, es de darse cuenta que el Ego sólo está en una búsqueda EXTERNA de títulos, halagos, piropos, posiciones, posesiones… y siempre quiere más y más de todo sin que nada le sacie.

 

            Un Ser Humano libre, libre del Ego, no posee nada por sólo poseerlo. Y lo que posea, alcance o consiga, lo disfruta en continuidad. Por tanto, cuando se ha vencido al Ego, todo lo demás, lo externo, lo deja ir, puesto que sólo son lazos, lazadas y nudos que ahorcan la libertad personal desde el Ego en su afán de más y más.

 

            Sí, suficiente, nunca es suficiente para el Ego.

    

            José Luis Marín.

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Olvidar

  

            El olvido es la plasmación, interior y exterior, posterior al perdón. Es, tras haber perdonado, no volver a recordar nunca más la acción.

             Olvidar es borrar de la memoria del disco duro de la mente, los agravios y desvaríos que:

  • nos hicimos a nosotros,
  • hicimos a otros y,
  • nos hicieron otros a nosotros.

 

            Es borrar la pizarra y empezar de nuevo.

            Es coger un cuaderno nuevo y re-escribir la historia sin borrones ni tachones.

            Olvidar es la ducha mental, recomendable, para pisar la alfombra del Amor.

            Compréndase y entiéndase, que una cosa es olvidar y otra recordar. Podrás recordar los sucesos, pero se han de olvidar. Y olvidar es no volver a echar en cara aquello pasado que sólo suma más rencor. Olvidar es no tener en consideración nunca más lo que fuera que tanto nos agravió.

Sin el olvido se establece la condición sin la cual no se puede continuar para salir del sufrimiento que otorga el rencor almacenado.

            El recuerdo permanece, pero el olvido es posible.

            Olvidar es no dejarse anclar por el pasado.

            Olvidar es no rememorar y dramatizar renovadamente el sufrimiento.

            Olvidar es simplemente renacer. Empezar de cero sabiendo que estamos más cerca de la meta que antes. Y la meta, cuanto menos, es ser feliz.

            Olvidar es no tener en cuenta el pasado, mirando al futuro desde el presente sin más rencor, sin más angustia, sin más odio.

            Olvidar es un placer que hay que experimentar.

            Olvidar es despertar de un sueño maltrecho a una mañana espléndida.

 

            Para olvidar es imprescindible ser solidario contigo mismo, pues la solidaridad bien entendida empieza por uno mismo, o lo que es lo mismo, con la empatía a uno. De esta manera se pueden olvidar las cuestiones pasadas para que no sigan repercutiendo en el presente y continúen afectando en el futuro. No hacerlo (no olvidar) es una muestra de intolerancia contenida hacia uno mismo que no lleva más que a la acumulación de problemas posteriores. 

 

Rememorar el rencor es como remover los excrementos que tenían que esta más que perdonados. ¡¡Apártalos!! Y persiste en tu construcción hacia la felicidad, lo contrario sería iniciar una destrucción. Una autodestrucción devastadora. Y ello es perder la vida en una venganza que no soluciona nada. Al contrario, aumenta el padecer; pero ese padecer es en uno mismo, en especial.

 

            ¿Hay algo que aún no puedas olvidar? Si es así, no podrás avanzar hacia una vida en felicidad.

 

            Olvidar es así de sencillo: es no volver a tener en atención lo que pasó. De lo contrario se estaría de nuevo juzgando y criticando sin dar opciones y oportunidades.

 

Es posible olvidar y alejarse de quien produjo los efectos a sabiendas de que volverá a repetirlos; pero hay que olvidar para vivir en sanidad mental. Que se olviden los agravios recibidos, no implica que de nuevo se tenga que recibir a tal persona para que vuelva a instigar y hostigar; y si fuera el caso, hay que provocar la distancia, por tu salud mental, anímica, emocional y física. Y hacer estoconsiste en aplicar la distancia conveniente a personas agresivas, destructivas, supresoras, represivas y/o sofocantes, sean quienes sean. Hay que ser muy tajante con ésta medida. Y, si es necesario o llegara el caso, no volver a entablar diálogo a menos que se pueda controlar las acciones que se reciben de manera desproporcionadas hacia uno. No hacerlo es entrar en los juegos de poder y provocar que el desequilibrio se produzca en una chanza absurda que revierte en sufrimiento reiterado.

 

            Además, también puede ser el alejamiento de los lugares donde sucedieron hechos dramáticos (traumas) de nuestro pasado. Ello contribuirá a que no nos puedan afectar ésas circunstancias pasadas al estar en esos lugares que sólo producen la reestimulación del pasado con todos sus miedos y los fatídicos juegos de dominación, de poder, en la relaciones humanas.

 

 Llegado el caso, la mejor actitud y decisión, es el alejamiento de todo aquello que produjo cualquier deterioro recibido. No obstante, siempre es imprescindible el olvido. De lo contrario, el tiempo pasado se reiterará con persistencia en forma de odio impulsivo o venganza furtiva, y estas dos compañeras de viaje no ayudan a encaminar la construcción armónica en cualquier relación humana, en especial la de uno consigo mismo. Es mejor dejarlas en el camino del olvido a pesar de que el recuerdo quede archivado en la mente. Hacerlo, se persiste, es ser solidario con  uno mismo. Es ser empático con uno, pieza clave para el olvido.

 

             Olvidar, no requiere seguir ningún procedimiento o aplicar una fórmula, es tan simple como se ha mencionado. Es dejar que las causas de otros no nos afecten ahora, en la vida cotidiana. Es querer ser uno la Causa de sí evitando que los demás se apoderen del momento actual que nos pertenece por derecho propio. Al hacerlo, se tendrá el poder de la vida en las manos, y la existencia empezará a ser algo magnífico, muy dulce y deleitoso.

 

            Sólo has de olvidar para empezar a disfrutar y disfrutarte.

 

 

            José Luis Marín y Auxi Vilchez

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Valorarse

 

            ¿Qué valoración tienes de ti mism@? ¿Lo sabes, tienes alguna? Si lo has examinado un poco en profundidad, sólo un poco, podrás darte cuenta que esa valoración que has encontrado de ti, se sustenta en lo que los demás, en muchas ocasiones, han opinado de ti. ¿Me equivoco? Lo más seguro es que no, lamentablemente.

 

            La raíz de esta valoración personal está o se encuentra, si se valora con sinceridad, en una serie de dichos que te han transmitido continuamente desde siempre. ¿Qué dichos? Son muchos, la lista sería larga, pero se resumen en el miedo a quedar mal delante de los demás. Y cuando esto se ha introducido en el comportamiento del ser humano, el mismo realiza acciones en busca de encontrar una valoración positiva, o cuanto menos no negativa en los demás.

 

             Esto deriva en que una persona busca tener un valor para los demás y que los demás lo valoren. Una vez que esta situación se da manifiesta en un@, un@ pierde su propia gestión para que la gestionen los demás procurando encontrar un buena valoración. Se entra, consecuentemente, en un estado de dependencia de lo que los demás piensen de vosotros, y así se pasa muy mal. Un@ siempre está con miedo a una valoración baja, cuanto menos.  Aunque el sustrato que mantiene todo este tema de la valoración en cuestiones externas es que la misma se sustancia en criterios que no son propios, sino extraños.

 

            En muchas empresas se realizan una serie de valoraciones al cumplir un determinado tiempo el trabajador en la misma. Quienes suelen realizar tal ejercicio lo hacen desde unos criterios establecidos de antemano por alguien que no se sabe quién es. Se recurre a una serie de manuales fijos y obsoletos desde los que establecer una valoración del trabajador. Y esto es sólo un ejemplo que mucho@s conocéis en vuestros respectivos ámbitos laborales. Para ratificarlo expongo un ejemplo que conozco a modo de pregunta: ¿cómo puede ser que un trabajador durante cuatro años consecutivos obtenga la mayor cuota de valoración en una empresa, y justo el quinto año, la misma, baja a la mínima absoluta? La respuesta es sencilla, el jefe de su sección había sido reemplazado por otro, y el nuevo tenía criterios de valoración distintos al anterior. Así que ¿cuál de los dos tenía una base sólida para establecer la valoración de un trabajador? Ni que decir tiene que acto seguido el trabajador fue despedido sin que se tuvieran en cuenta sus altísimas valoraciones anteriores. ¿Sabéis que pasó luego? Que un empresario que se enteró de lo sucedido contrato el que echaron, y el mismo, que siempre fue un excelente profesional, hizo que la facturación de su nueva empresa subiera de una forma increíble; obviamente la empresa que lo despidió tuvo una pérdida de ventas abismal.

 

            En cada sociedad, la valoración o el valor de un individuo se suele medir por criterios muy volubles y nada sólidos, algunos de ellos son su color, sexo, creencias, forma de vestir, costumbres, procedencia, preparación, educación, e incluso redes sociales ¿Absurdo no?  

 

            Te pongo otro ejemplo y cierro con una conclusión que espero te sirva definitivamente. En una empresa actual existe una persona que no es licenciado en Ingeniería, pero que se le da el rango y sueldo correspondiente, además de ser un profesional tremendamente valorado. Todos saben que no es ingeniero, que no sabe de cálculos de estructuras ni de ecuaciones, ni de desgaste de materiales… pero cuando se plantea un problema, y para eso están los ingenieros, para resolverlo, tal individuo da la solución inmediatamente. Resuelve con prontitud. Explica lo que hay que hacer y cómo. El resto, los detalles de dibujar las piezas, de estudiar los costes… se somete al resto de ingenieros que siempre, asombrados, observan cómo consigue resolver en escasos minutos un problema muy complejo con una solución muy sencilla que a ninguno de ellos se le había ocurrido. ¿Entendido?

 

            De lo que se trata es de dejar de buscar valor para los demás. De dejar de procurar encontrar una valoración positiva de los demás. De lo que se trata, es que de una vez, aprendas a valorarte a ti mism@, por ti mism@ y para ti mism@. Lo demás no posee más que un valor relativo. Y el verdadero valor sólo se encuentra, con certeza, en un@ mism@. 

 

            José Luis Marín y Auxi Vilchez

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Cuento sobre el amor

 

 

Como los mayores daban demasiadas vueltas con la respuesta, las cuatro niñas decidieron preguntarle a su sabio preceptor:

 

  • Maestro, dinos qué es el amor. Nuestros padres nos responden que lo sabremos cuando seamos mayores. ¿Acaso es algo malo?
  • No es nada malo, más tampoco ellos están equivocados. No sabréis que es el amor hasta sentirlo. Pero, mientras, podemos aprender algo para reconocerlo. Mañana os daré un regalo.

 

            Al otro día, el preceptor, les entregó cuatro pequeñas jaulas con un pájaro en cada una.

 

  • Son para vosotras, pequeñas. Cuidad cada una el vuestro. Como veis, son pequeños, alegres y saben cantar. No quiero saber nada de ellos hasta que no os pregunte personalmente. Pero sobretodo, que cada una cuide del suyo.

 

            El tiempo pasó. Entre clase y clase el maestro vio que los rostros de las niñas cambiaban cada día. En sus gestos y miradas notaba alternativamente la felicidad, la preocupación, la melancolía o el júbilo; a veces todas parecían tristes o las cuatro eran una expresión de alegría. Cuchicheaban entre ellas y era evidente que se morían por contarle algo. Tras un par de meses, en los que vio en las niñas el paso de todos los sentimientos, les pidió que al día siguiente trajeran sus jaulas.

 

            La primera en hablar fue la que parecía más contenta con el suyo. Lo había puesto en una jaula más grande, con sus pequeños columpios para saltar y tacitas de agua para beber.

 

  • Veo que tu pajarito está muy bien acostumbrado a su nueva jaula. Está gordo y parece saludable. Más no oigo que cante, dijo el tutor.

 

  • Es verdad. No me había dado cuenta - respondió la niña -. ¡Parece tan contento!

 

  • Es evidente que lo quieres. El amor es cuidar a quien amamos, pero también hay que escuchar y saber qué quiere de nosotros. Posiblemente esté agradecido por lo que haces por él, aunque no estoy seguro de que esté muy a gusto, ya que por alguna razón ha dejado de cantar.

 

            La segunda le mostró la suya, en la que el pajarillo había crecido notablemente; estaba bastante gordo y apenas podía moverse en su pequeña jaula.

 

  • Veo que el tuyo está bien alimentado, diría que demasiado. Y tampoco canta. Parece que para ti el amor es dar en exceso, lo que a la larga no será bueno para ambos. Le has dado tanto de comer que este animalito ya no podrá salir de su jaula y tendrás que romperla si quieres liberarlo. Está incómodo y de mal humor. Míralo, lo suyo es simplemente esperar, no le has enseñado a hacer otra cosa. Haz como tu hermana, dale más espacio y menos comida. Tal vez acabe cantando para comunicarse contigo… o porque es más feliz. Tú también tendrás que aprender a observarlo: quizá quiera otra cosa.

 

              La tercera le mostró su jaula vacía, y entre sollozos le contó que quería tanto a su mascota que cada día lo sacaba de la jaula y la tenía un rato en sus manos. Pero un día pensó que tenía frío y la cobijó bajo su abrigo, y cuando quiso darse cuenta había muerto.

 

  • No llores, pequeña - dijo el preceptor -. A veces el amor es como un pajarillo en nuestras manos: si la abrimos demasiado echa a volar, pero si lo apretamos mucho se muere. Te regalaré otro y sabrás ahora cómo cuidarlo. El pobrecillo ya te ha enseñado lo más difícil del amor.

 

            La cuarta niña también le mostró su jaula vacía, pero la expresión de su rostro no era de tristeza, sino de pícara alegría.

 

  • ¿Y tú qué me cuentas?, preguntó el sabio.

 

             La niña le hizo un gesto y se acercó a la ventana. La abrió, sacó un puñado de granos del bolsillo y lo esparció en el alféizar. Unos segundos después, cinco o seis pajaritos se posaron allí y no dejaron ni un solo grano. Después volaron a un árbol cercano, desde donde llegó hasta la habitación un concierto de gorjeo y silbidos.

 

  • ¿Uno de esos es el tuyo? volvió a preguntar el maestro.

 

            La niña asintió.

 

  • El mejor amor es el que se vive en libertad. Cada amor es diferente, pero a la vez ese amor es único. Espero que lo hayas hecho porque amar a un animalito no es lo mismo que el amor entre ellos. Lo has dejado en libertad para elegir, y creo que ya ha hecho amigos y tiene pareja, pero también te quiere a su modo y te devuelve amor en su canto. Si llegas a amar así serás feliz.

 

Autor: Alejandro Jodorowsky

 

 

 Fuente: http://planocreativo.wordpress.com/2013/03/04/re-evolucion-poetica-pon-amor-donde-no-hay-amor-y-obtendras-amor-alejandro-jodorowsky/

 

 


El Perdón y sus Efectos Curativos

 

El perdón es uno de los actos más nobles que puede consumar una persona, aunque como recurso curativo ha sido subutilizado. Se ha demostrado científicamente que perdonar resulta una eficaz medicina, por ser una especie de bisturí simbólico que corta el cordón umbilical que nos une al dolor, lo nutre y lo conserva. Su efecto positivo en la salud física y espiritual mejora nuestra calidad de vida en sentido general.

 

Pero, perdonar no es una tarea fácil, porque demanda fortaleza y valentía de la persona que se siente ofendida. Contrariamente a lo que muchos piensan, olvidar un agravio es un acto de fortaleza, no de debilidad; porque involucra una gran dosis de voluntad para superar la parte animal del ser humano y vencer el impulso de la venganza.

 

EL RENCOR DAÑA LA SALUD

 

El rencor es un mal sentimiento, pues cuando recordamos una ofensa o pensamos en la persona o circunstancia que la provocó experimentamos sensaciones molestas: frustración, dolor, ira, impotencia y ansiedad. Esa carga tóxica anega nuestra mente, se instala en nuestro organismo y nos provoca angustia e infelicidad.

 

Se ha comprobado que el enfado, el encono y el resentimiento son emociones que nos conectan directamente con la hipertensión arterial y otras enfermedades; además de producirnos molestias como dolores de cabeza, indigestión, tensión muscular y calambres.

 

Pero ninguna de las incomodidades físicas que producen el odio y el rencor son comparables con el perjuicio que nos provocan en el aspecto psicológico: apagan el espíritu y nos desvalijan de energía positiva.

 

¿QUÉ DICEN LOS CIENTÍFICOS?

 

En la mayoría de los casos, las ofensas producen sentimientos de coraje, de dolor y de resentimiento y en muchas ocasiones el deseo de vengarse del causante del agravio, ultraje o humillación y de cobrar “ojo por ojo” y “diente por diente”.

 

La persona que se niega a perdonar y fomenta el rencor sigue siendo víctima de quien le lastimó en el pasado y aunque mucho se ha hablado del “dulce sabor de la venganza” está comprobado que saber perdonar ofrece mucho más ventajas – a largo plazo- que cobrar una ofensa.

 

Los resultados de algunas investigaciones científicas han demostrado que las víctimas que perdonan a sus agresores experimentan una mejoría física y psicológica mayor que aquellas que no lo hacen. Quien se rehúsa a perdonar conserva en sus adentros una carga de sentimientos negativos y esto provoca que el acto de la agresión se prolongue más en el tiempo.

 

Pero no son solos las sectas religiosas las que proclaman los beneficios del perdón; sino que la psicología también sostiene que el rencor, el coraje y el deseo de venganza dañan el cuerpo y el alma, porque provocan y crean emociones negativas en el cerebro que impiden el funcionamiento sereno y equilibrado de una persona.

 

Según las últimas investigaciones científicas, cuando el estado de ánimo se mantiene deseando una revancha o represalia, el cerebro y el cuerpo humano promueven toxinas que actúan sobre el organismo y afectan los sistemas cardiovascular, digestivo y nervioso.

 

El doctor Frederick Luskin, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y fundador del Stanford Forgiveness Project (institución que estudia los efectos del perdón en el ser humano) asegura que perdonar nos libera para vivir a plenitud y con salud de mente, cuerpo y espíritu.

 

Según los estudios de Luskin (quien también es autor de la obra “Perdona para siempre”) cuando una persona condona una ofensa eleva su vitalidad, su apetito, sus patrones de sueño y su energía. Todo lo que disminuye la ira, el dolor y la depresión, puede reducir también la presión arterial y hacer a las personas más optimistas, energéticas y vitales.

 

BENEFICIOS DEL PERDÓN

 

Los investigadores del tema aseguran que al perdonar se obtienen los siguientes beneficios:

 

- Disminución de los niveles de ira y hostilidad.

 

- Aumento de los sentimientos de amor.

 

- Mejor habilidad para controlar la ira.

 

- Incremento en la capacidad de confiar en otros.

 

- Liberación de los sentimientos asociados a eventos del pasado.

 

- Ayuda para evitar la repetición de ciertos de patrones negativos.

 

- Mejoría significativa en los desórdenes de índole psicológico y de la salud en sentido general.

 

- Beneficia tanto a quien lo otorga como a quien lo recibe.

 

- Fortalece y solidifica las relaciones.

 

 

¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL PERDONAR?

 

Perdonar es gran un desafío, por el valor que concede nuestra cultura al YO y al EGO. Se nos hace ver que perdonar es un símbolo de debilidad. Pero no es cierto, porque olvidar una ofensa, ultraje, escarnio, injuria, insulto o maltrato es un acto valiente que lleva implícito una gran integridad.

 

Si bien perdonar es un acto que resulta tan positivo y terapéutico muchas personas se niegan a hacerlo por varias razones, entre ellas:

 

- Piensan que esta actitud es una manera de demostrar que “tienen la razón”

 

- Consideran que es una forma de controlar la situación o de mantener cierta ilusión de control.

 

- Lo utilizan como un medio para evitar la intimidad.

 

- Tratan con eso de eludir sentimientos más profundos de tristeza, desesperación, dolor, abandono y rechazo.

 

- Estiman que es una forma de hacerse escuchar, castigar o de desquite.

 

- Utilizan esta actitud como para insistir en que el problema es suyo, no de otra persona.

 

- Entienden que actuando así logran que la vida continúe tal como está y evaden la claridad que podría proporcionar un cambio al cual temen.

 

¡FUERA EL RENCOR!

 

Caroline Myss, autora del best seller “Anatomía del espíritu”, afirma que mantener vivo el rencor es como si te hubieran hecho una herida física y a cada instante la abrieras para sentir lo terrible y dolorosa que es.

 

El psicólogo norteamericano Michael E. McCullough y su grupo de colaboradores estudiaron la personalidad de los vengativos, los procesos y aptitudes que requiere el perdonar y los efectos saludables que de ahí se derivan. Concluyeron también en que perdonar puede optimar la calidad de vida, la presión arterial, el sistema inmune y prevenir la depresión, la ansiedad.

 

Los textos sagrados de distintas religiones, como el budismo, el hinduismo y el cristianismo, aconsejan la absolución y la gracia del perdón ante las ofensas sufridas. De manera, que en la dimensión de nuestra vida como creyentes es aconsejable que sepamos perdonar para así obtener la gracia divina.

 

El perdón nos ayuda a reducir el resentimiento, el enojo y la irritación; sentimientos que desarrollan en la persona un sentido de culpa, zozobra e agitación. El rencor, el coraje y el deseo de venganza dañan el cuerpo y el alma, porque provocan emociones negativas en el cerebro e impiden un funcionamiento sereno y equilibrado.

 

¡Perdonemos! porque el perdón es un instrumento de reconstitución y encuentro y a través de él no solo vamos a favorecer nuestra salud física sino también para calmar nuestro espíritu, lograr la paz interior y la gracia divina.

 

Por Sarah Barnes Pérez Barnes

 

    Enlace:

http://mauriciorodriguezsepulveda.lacoctelera.net/post/2013/11/03/perdon-y-sus-efectos-curativos-sarah-barnes-perez-barnes-4

 

 

No uso dos verbos.

  

No uso dos verbos: vender y comprar. Son dos usos que sólo tienen cabida en un lugar, en esta humanidad. Pero para algunas personas ya no tienen comprensión, lógica, cordura ni raciocinio posible. Trabajo me costó llegar a dilucidar lo que ello significa.

 

 

•          No vendo mi vida.

•          No vendo mi tiempo.

•          No vendo traición.

•          No vendo mentiras.

•          No vendo miserias.                       

•          No vendo mis ojos.                        

•          No vendo mi corazón.

•          No vendo mis sonrisas.

•          No vendo mi alma.

•          No vendería a mis hijos.

 

Pero te  vendes por nada.

Y en nada te aprecias.

 

            ¿Qué no suele vender? Por desgracia no encontré nada, aún.

 

•          No compro esfuerzo ajeno.

•          No compro alegría de otros.

•          No compro tu mirada.

•          No compro tu cuerpo.

•          No compro la ternura.                

•          No compro bendiciones.           

•          No compro tu perdón.

•          No compro dolor.

•          No compro joyas.

•          No compro nada.

 

Se compra todo sin parar.

Te tienen comprando, siempre.

 

 

            ¿Qué es lo que compras que te pueda durar? Por desgracia no encontré nada, aún. Aunque no es una desgracia, sino un acierto darme cuenta que todo lo que se compra, en nada satisface, y que la mejor compra es comprar todo el tiempo de una para una misma y disfrutarlo con quien me apetezca sin necesidad de venderle nada, ni siquiera mi propio tiempo. 

 

 

(Por María Luz. Fue nuestra paciente, ya recuperada)

 

 

Las creencias y mitos sobre el amor

 

Mito de la media naranja, o creencia en que elegimos a la pareja que teníamos predestinada de algún modo y que ha sido la única o la mejor elección posible. Este mito tiene su origen en la Grecia Clásica y se intensifica con el Amor Cortés y el Romanticismo. Su aceptación podría llevar a un nivel de exigencia excesivamente elevado en la relación de pareja, con el consiguiente riesgo de decepción, o de una tolerancia excesiva al considerar que siendo la pareja ideal hay que permitirle más o esforzarse más (uno/a mismo/a) para que las cosas vayan bien (pudiendo llegarse a la dependencia afectiva).

 

Mito del emparejamiento o de la pareja, creencia en que la pareja (heterosexual) es algo natural y universal y en que la monogamia amorosa está presente en todas las épocas y todas las culturas. La aceptación de esta creencia puede dar lugar a conflictos internos en aquellas personas que se desvíen de algún modo de esta creencia normativa (personas no emparejadas, que lo están con personas de su mismo sexo o con más de una persona,…).

 

Mito de la exclusividad, o creencia en que es imposible estar enamorado/a de dos personas a la vez. La aceptación de esta creencia puede suponer conflictos internos y/o relacionales al entrar en colisión con aquellas normas sociales que imponen las relaciones monógamas.

 

Mito de la fidelidad, o creencia en que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con una única persona, la propia pareja, si es que se la ama de verdad. Tal y como resumen Silvia Ubillos y cols. (2003), ciertas perspectivas teóricas (como la sociobiológica) sostiene que las relaciones fuera de la pareja son un universal, por lo que resultaría problemático llevar esta creencia a la práctica, mientras que no hacerlo causaría sanciones sociales, es decir, se tome la alternativa que se tome, podría aparecer el conflicto.

 

Mito de los celos, o creencia en que los celos son un signo de amor, e incluso el requisito indispensable de un verdadero amor. Este mito fue también introducido por la Cristiandad como un garante de la exclusividad y la fidelidad, anteriormente comentadas. Suele usarse habitualmente para justificar comportamientos egoístas, injustos, represivos y, en ocasiones, violentos y aparece en algunos de los modelos explicativos multicausales como uno de los antecedentes de la violencia de género (Bosch y Ferrer, 2002).

 

Mito de la equivalencia, o creencia en que el “amor” (sentimiento) y el “enamoramiento” (estado más o menos duradero) son equivalentes y, por tanto, si una persona deja de estar apasionadamente enamorada es que ya no ama a su pareja y lo mejor es abandonar la relación. Algunas investigaciones (Fisher, 1992, 2005; Franken, 1994; Ortiz y Gómez, 1997) sugieren que los procesos biológicos, psicológicos e interpersonales característicos de las fases de enamoramiento intenso van modificándose con el tiempo, dando lugar a procesos de otro tipo. Aceptar este mito supone, en cambio, no reconocer la diferencia entre una cuestión y otra y no reconocer esa transformación, lo que podría llevar a vivirla de modo traumático.

 

Mito de la omnipotencia o creencia en que “el amor lo puede todo” y por tanto si hay verdadero amor los obstáculos externos o internos no deben influir sobre la pareja, y es suficiente con el amor para solucionar todos los problemas y para justificar todas las conductas. Este mito puede ser usado como una excusa para no modificar determinados comportamientos o actitudes, o llevar la negación de los conflictos de pareja, dificultando su afrontamiento.

 

Mito del libre albedrío, o creencia en que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por factores sociobiológico-culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Este mito se expande durante el Renacimiento, el Barroco y, posteriormente, durante el Romanticismo. Aceptar este mito supone no reconocer las presiones biológicas, sociales y culturales a las que las personas estamos o podemos estar sometidas, lo cual puede generar exceso de confianza, culpabilización, etc.

 

Mito del matrimonio o de la convivencia, creencia en que el amor romántico-pasional debe conducir a la unión estable de la pareja y constituirse en la única base de la convivencia de la pareja. En relación a sus orígenes, a finales del s. XIX se inicia una corriente (que se consolida en el s. XX) que vincula por primera vez en la historia los conceptos de amor romántico, matrimonio y sexualidad y a partir de la cual el amor romántico se hace normativo, el matrimonio deja de ser concertado y pasa a ser por amor y se considera que, además, del amor romántico, también la satisfacción sexual deben darse en el matrimonio. Esto supone pues una contraposición a lo que había ocurrido en épocas anteriores (por ejemplo, en el Amor Cortés que surge como opuesto al matrimonio).

 

Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad, esto es, creencia en que el amor romántico y pasional de los primeros meses de una relación puede y debe perdurar tras años de convivencia. Este mito surge también muy ligado a la corriente comentada anteriormente que vincula amor romántico y matrimonio. Sin embargo, los estudios sobre el tema (algunos de ellos mencionados anteriormente) coinciden en señalar que la pasión amorosa tiene “fecha de caducidad” con lo que esta creencia puede tener consecuencias negativas sobre la estabilidad emocional de la persona y de la pareja.

 

Por Carlos Yela García en su libro El amor desde la psicología social.

 

Enlace directo y relacionados:

http://loveaddictdiary.blogspot.com.es/2012/09/mitos-sobre-el-amor.html

http://psicoamor.com/2013/08/01/mitos-de-las-relaciones-de-pareja-6-creencias-que-no-te-permiten-vivir-una-vida-amorosa-sana-parte-1/

http://psicoamor.com/2013/08/06/mitos-de-las-relaciones-de-pareja-6-creencias-que-no-te-permiten-vivir-una-vida-amorosa-sana-parte-2/

 

 

 


El corazón tiene cerebro

 

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?

No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

 

¿Es inteligente?

Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

 

Primera...

       La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

 

          ¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar? Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.


            Segunda conexión...

             La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.


          Tercera...
          La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.


          Cuarta...
         La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.


          ¿Y se ordena con las emociones positivas? Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.


         ¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos? El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?


         ¿...? Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.


        ¿Aparece con las emociones negativas? Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.


        ...  Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.


          Parece ciencia ficción. Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.



          Pues parece que nadie lo utilice... Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.


          ¿Y cómo puedo activar ese circuito? Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...


         ¿Santos las 24 horas? Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.


       ¿Y cómo nos libramos de ellos? Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.


         Ya.  Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.

        Por Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia


      Enlace: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120314/54267641495/annie-marquier-corazon-cerebro.html#ixzz2fdgbjpvF

 

 


Después de algún tiempo…

 

 

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre

dar la mano y socorrer a un alma,

y aprenderás que amar no significa apoyarse,

y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son

contratos, ni regalos, ni promesas. . .

comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida

y la mirada al frente, con la gracia de un niño

y no con la tristeza de un adulto

y aprenderás a construir hoy todos tus caminos,

porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos

y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que

el sol quema si te expones demasiado. . . .

aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez

y necesitarás perdonarlas. . .

aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma. . .

descubrirás que lleva años construir confianza

y apenas unos segundos destruirla

y que tú también podrás hacer cosas

de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo

a pesar de las distancias,

y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida,

y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos,

si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos

con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa

o simplemente nada, solo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera

a las personas que más te importan

y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos,

porque nunca estaremos seguros

de cuando será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea

tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros

somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás,

salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo

para llegar a ser la persona que quieres ser,

y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a donde llegaste,

sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve. . . . .

Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán

y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad,

porque no importa cuán delicada

y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas

que hicieron lo que era necesario,

enfrentando las consecuencias . . .

Aprenderás que la paciencia Requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces,

la persona que esperas que te patee cuando te caes,

tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido

de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho mas de tus padres

en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño

que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes

y sería una tragedia si lo creyese

porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia,

tienes derecho a tenerla,

pero eso no te da el derecho de ser cruel.

Descubrirás que solo porque alguien no te ama

de la forma que quieres, no significa que no te ame

con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman,

pero que no saben cómo demostrarlo. . . . .

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien,

algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas,

también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió,

el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás,

por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma,

en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar;

que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas

cuando creías que no se podía más.

Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla! ! ! !

 

Por William Shakespeare

 

Enlace:

http://www.taringa.net/posts/arte/6934289/Despues-de-algun-tiempo-william-Shakespeare.html

 

 

 

 


Aprender a aceptarse

 

 

Si la esencia de vivir conscientemente es el respeto por los hechos y la realidad, la autoaceptación es la prueba definitiva. Cuando los hechos que debemos afrontar tienen que ver con nosotros mismos, vivir conscientemente puede volverse muy difícil. Aquí es donde entra en juego el desafío de la autoaceptación.

 

La autoaceptación pide que enfoquemos nuestra experiencia con una actitud que vuelva irrelevantes los conceptos de aprobación y desaprobación: el deseo de ver, de saber, de conocer.

 

Ahora bien, aceptarnos a nosotros mismos no significa carecer del afán de cambiar, mejorar o evolucionar. Lo cierto es que la autoaceptación es la condición previa del cambio. Si aceptamos lo que sentimos y lo que somos, en cualquier momento de nuestra existencia, podemos permitirnos ser plenamente conscientes de la naturaleza de nuestras elecciones y acciones, y nuestro desarrollo no se bloquea.

 

 

 

Comencemos por un ejemplo simple. Póngase frente a un espejo que abarque toda su figura y mírese la cara y el cuerpo. Preste atención a sus sentimientos mientras lo hace. Quizá algunas partes de lo que vea le gustaran más que otras. Si es usted como la mayoría de la gente, algunas partes de su cuerpo le resultarán más difíciles de observar detenidamente, porque lo perturban o le disgustan. Tal vez vea en su rostro un dolor que no desea afrontar; tal vez exista algún aspecto de su cuerpo que le desagrada tanto que le cueste mucho mantener sus ojos fijos en él; tal vez vea indicios de su edad, y no pueda soportar los pensamientos y emociones que esos indicios le despiertan. De modo que se siente impulsado a escapar -a huir de la conciencia- a rechazar, negar, olvidarse de ciertos aspectos de usted misma/o.

 

Pero siga mirando su imagen en el espejo unos instantes más, e intente decirse a usted misma/o: “Sean cuales fueren mis defectos o imperfecciones, me acepto a mí misma/o sin reservas y por completo”.

 

Siga contemplándose, respire hondo, y repita esa frase una y otra vez durante uno o dos minutos, sin acelerar el proceso sino, más bien, permitiéndose experimentar plenamente el significado de sus palabras. Quizás se descubra protestando: ”Pero hay algunas partes de mi cuerpo que no me gustan: ¿cómo puedo entonces aceptarlas sin reservas y por completo?”

 

 

 

Recuerde: “aceptar” no significa necesariamente “gustar”; “aceptar” no significa que no podamos imaginar o desear cambios o mejoras. Significa experimentar, sin negación ni rechazo, que un hecho es un hecho; en este caso, significa aceptar que la cara y el cuerpo que ve en el espejo son su cara y su cuerpo, y que son como son. Si insiste, si se rinde a la realidad, si se rinde al conocimiento (que es lo que es, en definitiva, significa “aceptar”), advertirá que ha comenzado a relajarse un poco, y tal vez se sienta más cómodo/a con usted misma/o, y más real.

 

Aunque no le guste o no le cause placer todo lo que vea cuando se mira al espejo, aun podrá decir: “Ese soy yo, en este momento. Y no lo niego. Lo acepto”. Eso es respeto por la realidad.

 

Practique este ejercicio durante dos minutos todas las mañanas, y al poco tiempo comenzará a experimentar la relación entre la autoaceptación y la autoestima: una mente que honra a la vista se honra a sí misma.

 

Y también hará otro descubrimiento importante: no solo mantendrá una relación más armoniosa consigo mismo, no sólo desarrollará su autoconfianza y su autorrespeto, sino que, si existen aspectos de su sí-misma/o que no le gustan, y tiene posibilidades de cambiar, se hallará más animado/a para realizar esos cambios, una vez que haya aceptado los hechos tal como son ahora. No nos sentimos inclinados a cambiar aquellas cosas cuya realidad negamos.

 

 

 

Nuestra autoestima no depende de nuestro atractivo físico, como imaginan algunos con ingenuidad. Pero nuestra voluntad o falta de voluntad para vernos y aceptarnos sí tiene consecuencias en nuestra autoestima. Nuestra actitud hacia la persona que vemos en el espejo es sólo un ejemplo dentro del tema de la autoaceptación. Consideremos algunos otros.

 

Supongamos que usted debe ofrecer una charla a un grupo de personas y tiene miedo. O que va a entrar en una fiesta en la que conoce a muy poca gente, y se siente inseguro o tímido. Se halla angustiado y trata de combatir su ansiedad como hace la mayoría: tensando el cuerpo, conteniendo la respiración y diciéndose “No tengas miedo” (o “No seas tímido”). Esta estrategia no funciona; en realidad, le hará sentir peor. Ahora su cuerpo envía a su cerebro las señales de una alerta de emergencia, las señales del peligro, a las cuales usted responderá típicamente “combatiendo” su inquietud de manera aun más feroz, con tensión, con privación de oxigeno, y quizá con irritación y autorreproches. Usted está en guerra consigo misma/o, y nunca aprendió que existe una estrategia alternativa mucho más eficaz. Se trata de la estrategia de la autoaceptación.      

 

En ella, usted no combate la sensación de angustia, sino que se sumerge en ella, la acepta. Quizás usted se diga:“Hombre, tengo miedo”, y luego respire larga, lenta, profundamente. Se concentra en una respiración suave y profunda, aunque al principio le cueste y tal vez le resulte difícil durante unos minutos; usted persevera, y observa su miedo, se convierte en testigo, sin identificarse con él, sin permitirle que lo defina.

 

“Si tengo miedo, tengo miedo… pero eso no es motivo para volverme inconsciente. Continuare usando mis ojos. Continuare viendo.”

 

Puede incluso “hablar” con su miedo, invitándolo a que le diga la peor cosa imaginable que pueda ocurrir, de modo que usted pueda afrontarla y también aceptarla (ésta es una estrategia que tiende a apartarlo de fantasías autoatormentadoras e introducirlo en la realidad, mucho más benévola). Quizás se entere de cuándo y cómo comenzó ese miedo en usted. Quizás aprecie más profundamente que no tiene fundamento y que es, en realidad, una respuesta obsoleta sin relevancia real en el presente. Quizás su miedo no desaparezca en todas las ocasiones -a veces lo hará, a veces sólo disminuirá-, pero usted se sentirá relativamente más relajado y más libre de actuar con eficacia.

 

Siempre somos más fuertes cuando no tratamos de combatir la realidad. No podemos  hacer desaparecer nuestro miedo gritándole, o gritándonos a nosotros mismos, o haciéndonos objeto de reproches. Si en cambio podemos abrirnos a lo que experimentamos, permanecer conscientes y recordar que somos más grandes que cualquier emoción aislada, al menos empezaremos a trascender los sentimientos indeseables, y a menudo podremos eliminarlos, puesto que la aceptación plena y sincera tiende, con el tiempo, a hacer desaparecer los sentimientos negativos o indeseables como el dolor, la ira, la envidia o el miedo.

 

Si una persona tiene miedo, por lo general es inútil aconsejarle que se “relaje”, pues esa persona no sabe cómo traducir el consejo a conducta. Pero si se le dice que respire suave y profundamente, o que imagine cómo se sentiría si no tuviera que combatir el miedo, entonces se le está proponiendo algo “ejecutable”, es decir, algo que la persona puede hacer. Esa persona debería pensar enabrirse para permitir que el miedo entre, darle incluso la bienvenida, intimar con él -o al menos observarlo sin llegar a identificarse con él- y por ultimo proyectar lo peor que podría sucederle y afrontarlo. Por cierto, uno puede aprender a decir: “Siento miedo, y no puedo afrontar ese hecho, pero yo soy mas que mi miedo”.

 

En otras palabras, no se identifique con el miedo. Piense:“Reconozco mi miedo y lo acepto… y ahora veamos si puedo recordar cómo se siente mi cuerpo cuando no tengo miedo”. Esta es una estrategia muy efectiva para controlar el miedo (o cualquier otro sentimiento indeseable). Todas estas son acciones que usted puede aprender, ensayar en su imaginación y practicar cuando surjan situaciones que le causen miedo.

 

La  práctica que describo es apropiada para casi cualquier tipo de miedo. Es efectiva en el sillón del dentista, o cuando se dispone a pedir una aumento de sueldo, o cuando afronta una entrevista difícil, o cuando debe darle a alguien una noticiosa dolorosa, o cuando lucha con el miedo al rechazo o al abandono.

 

Cuando se aprende a aceptar el miedo, se deja de considerarlo como una catástrofe. Y entonces deja de ser nuestro amo. Uno ya no se siente torturado por fantasías que pueden guardar poca o ninguna relación con la realidad; es libre de ver a la gente y a las situaciones tal como son; se siente más eficaz; tiene más control sobre su vida. La autoconfianza y el autorrespeto aumentan.

 

La autoestima también aumenta con este proceso, aun cuando los miedos no sean el producto de fantasías irracionales sino que correspondan a una realidad particular que sí es temible  y que uno debe afrontar. Yo tenía una amiga que, hace algunos años, empezó a sufrir un cáncer devastador. En ese momento pensé que su valentía para luchar con él era extraordinaria. Un día en que había ido a verla al hospital ella me contó esta historia: los médicos le habían dicho que era necesario aplicarle radioterapia, y la perspectiva la aterrorizaba. Preguntó si podía ir a la sala de radiación unos minutos, durante tres días, antes de que empezara el tratamiento. “Solamente quiero mirar la máquina -dijo a los médicos-, para conocerla. Después estaré lista, y no tendré miedo”.

 

A mi me contó: “Me quedaba mirando la máquina… aceptándola…. aceptado mi situación… y meditando en que la máquina existía para ayudarme. Eso me hizo mucho más fácil el tratamiento”. Mi amiga murió. Pero nunca olvidaré su serenidad y si dignidad. Sabía cómo valorarse. Es uno de los ejemplos más hermosos del principio de aceptación que he visto.

 

Tómese unos minutos para contemplar algún sentimiento o alguna emoción que no le resulte fácil afrontar; inseguridad, dolor, envidia, ira, pena, humillación, miedo. Cuando aísle ese sentimiento, vea si puede enfocarlo con claridad, tal vez pensando o imaginando cualquier cosa que suela evocarlo. Luego sumérjase en ese sentimiento, como si le abriera el cuerpo. Imagínese como seria no resistirse a él sino aceptarlo plenamente. Explore la experiencia. Tómese su tiempo.

 

Dígase varias veces: “Ahora me siento así y así (describiendo sus sensaciones del momento) y lo acepto plenamente”. Al principio quizás sea difícil; quizás descubra que su cuerpo está tenso y se rebela. Pero persevere; concéntrese en la respiración; piense  en permitir que sus músculos se liberen de la tensión; recuérdese: “Un hecho es un hecho; lo que es, es; si el sentimiento existe, existe”. Siga contemplando el sentimiento. Piense en permitir al sentimiento que esté allí (en lugar de intentar desear que se extinga o esforzarse en ello). Quizás le resulte útil, como me ha resultado a mi, decirse: “Ahora estoy explorando el mundo del miedo (o del dolor, o del conflicto, o de la confusión, o lo que sea)”.

 

Al hacer esto, usted explorará el mundo de la autoaceptación.

 

Una vez acudí al consultorio de un médico que debía darme una serie de inyecciones dolorosas. En respuesta al shock y el dolor de la primera aguja, dejé de respirar y contraje todo el cuerpo, como si quisiera mantener a distancia a un ejército invasor. Pero, por supuesto, la tensión de mis músculos hacía más difícil la penetración, y por lo tanto la experiencia resultaba más dolorosa aun. Mi esposa,Devers, que también se hallaba en el consultorio para aplicarse las mismas inyecciones, notó mi actitud y me dijo:“Cuando sientas que la aguja te toca la piel, aspira, como haciéndola entrar junto con el aire. Imagina que le estás dando la bienvenida”. De inmediato me di cuenta de que es precisamente esto lo que yo le digo a la gente que haga con sus emociones, de modo que hice lo  que me proponía Devers, y la aguja entró sin causarme demasiado dolor. Acepté la aguja -y mis sentimientos correspondientes- en lugar de tratarlos como a adversarios.

 

Esta estrategia es muy conocida, desde luego, por los atletas y los bailarines, cuya labor requiere que “acompañen” al dolor en vez de rebelarse contra él. Y lo ejercicios de respiración Lamaze que se enseñan a las mujeres embarazadas para controlar y suavizar el dolor, la angustia y las reacciones corporales encierran, precisamente, el principio del que hablamos aquí.

 

En terapia suelo trabajar con mujeres que tienen dificultad en experimentar el orgasmo durante sus relaciones sexuales. Puesto que el miedo influye a veces en la inhibición del placer, y en consecuencia del orgasmo, y puesto que a menudo desencadena la reacción de cortar la respiración y contraer los músculos -como para defenderse del pene “invasor”-, les enseño a darle la vuelta a este proceso. Las mujeres aprenden entonces a aspirar cuando entra el pene, a aceptar el pene. Aprenden a abrirse en una bienvenida, en lugar de contraerse en un rechazo. Y, al hacer esto, aprenden a aceptar y a obtener un mayor grado de comodidad y placer en las relaciones sexuales, pues se rinden ante la experiencia, en vez de combatirla. El resultado es un goce sexual mucho mayor. En el proceso, desde luego, tienden a desaparecer las fantasías de ser dañadas o destruidas por el pene, o de perder peligrosamente el control. Una mujer capaz de permitirse tener orgasmos puede controlarse mucho más que otra, incapacitada por el miedo. Lo cierto es que la aceptación nos libera y nos introduce en la realidad.

 

El principio que es necesario recordar sigue siendo el mismo, ya sea el miedo o el placer lo que nos lleva a ponernos rígidos. Si usted permite que se desarrolle una relación de rivalidad, intensificará los aspectos negativos, privándose de los positivos.

 

Enlace:

http://www.inteligencia-emocional.org/cursos-gratis/mejorar-autoestima/aprender_a_aceptarse.htm

 

 


 

Si piensas que estás vencido, lo estás

   Christian Barnard, cardiólogo de profesión y de origen sudafricano, realizó un aporte sustancial para la humanidad, fue quien hizo el primer transplante de corazón. Falleció en 2001, pero antes de abandonar esta vida, dejó escrito unos versos a los que se le conocen como el poema del éxito.


Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido.
Porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con la VOLUNTAD del hombre.

Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber empezado su trabajo.

Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.


Todo está en el estado mental.
Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar duro para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo
antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque, tarde o temprano, el hombre que gana
es el que cree poder hacerlo.

Enlace:

http://espacio-para-el-alma.blogspot.com.es/2011/10/la-oracion-del-dr-christian-barnard.html

http://www.youtube.com/watch?v=crS1-rSQL_o 

http://www.youtube.com/watch?v=Q4bmTEh-iaM

 

 

 


HABIA UNA VEZ UNA PEQUEÑA ALMA QUE DIJO A DIOS

Desvincúlate de las heridas del pasado

       

La inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos. 

Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás. Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás. Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos.

NUESTRO ESPÍRITU CREATIVO PERMANECE TAN CONECTADO CON LOS RECUERDOS DE NUESTRAS HERIDAS QUE NO PUEDE DEDICARSE A TRANSFORMAR Y MANIFESTAR. EL RESULTADO DE ELLO ES LA SENSACIÓN DE DESMERECIMIENTO, DE NO SER DIGNO DE RECIBIR TODO AQUELLO QUE SE DESEA.

La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos. 

Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: «Tu biografía se convierte en tu biología». A la que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. Los pensamientos angustiosos, de autocompasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre el cuerpo y el espíritu. Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos. El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual «tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción.

Contar mi historia será mi poder». Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio.

Tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla.

Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida. Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo.

El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior. Así pues, no lleves contigo tus heridas. Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: «Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas».

DESPUÉS DE VARIAS SITUACIONES DE ESTE TIPO, PÍDELES QUE TE RECUERDEN AMABLEMENTE QUE NO DEBES REPETIR LA HISTORIA CON EL PROPÓSITO DE OBTENER PODER A TRAVÉS DE LA COMPASIÓN DE LOS DEMÁS.

Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado. Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la bendición a tu vida. 

 

Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón. El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón. Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo, incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir. En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones.

Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. Significa perdonar íntimamente, sin esperar que nadie lo comprenda. Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo, que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones. 

SENTIRSE DIGNO ES ESENCIAL PARA PODER ATRAER AQUELLO QUE SE DESEA. ES, SIMPLEMENTE, UNA CUESTIÓN DE SENTIDO COMÚN. SI NO TIENES LA SENSACIÓN DE MERECER ALGO, ¿POR QUÉ TE LO VA A ENVIAR LA ENERGÍA DIVINA QUE ESTÁ EN TODAS LAS COSAS? ASÍ PUES, TIENES QUE CAMBIAR Y SABER QUE TÚ Y LA ENERGÍA DIVINA SOIS UNA SOLA COSA, Y QUE ES TU EGO EL QUE SE CONFABULA PARA IMPEDIRTE UTILIZAR ESTE PODER EN TU PROPIA VIDA. 

 

Enlaces relacionados:

http://www.gabitogrupos.com/elrefugioazul/template.php?nm=1337456229

http://maestroviejo.wordpress.com/2013/12/11/domi-desvinculate-de-las-heridas-de-tu-pasado/

 


  

         ¡Ya sé quien soy!

 

         Y Dios le contestó: ¡Maravilloso! ¿Quién eres?

 

           La pequeña alma contestó a toda voz: ¡Soy la luz!

 

           Dios sonrió ampliamente: Así es —exclamó. Tú eres la Luz.

 

          La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender. ¡Hurra! ¡Esto es fantástico! Pero poco después ya no le bastó con saber quién era.

 

           Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era.

 

         Así, la pequeña alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:

 

            ¡Hola, Dios! Ahora que ya sé quién soy, ¿es bueno serlo?

 

           Dios respondió: ¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?

 

        Pues… verás. Una cosa es saber Quién soy, y otra muy distinta es serlo realmente. Quiero sentir como es ser la luz.

 

           Pero si ya eres la luz — Repitió Dios, sonriendo otra vez.

 

           ¡Sí, pero quiero saber cómo se siente serlo! —exclamó la pequeña alma.

 

        Creo que debí imaginármelo —repuso Dios, riendo Tú siempre has sido la más aventurera. Y, tras un instante, la expresión de Dios cambio. Pero hay una cuestión ¿Qué es? preguntó la almita. …Que no existe otra cosa además de la Luz. No creé otra cosa que lo que tú misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quien eres, puesto que no hay nada que no seas.

 

     ¿Cómo? —repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida. Piénsalo de este modo.

 

         Eres como una vela en el sol.  Ya estas allá, junto con millones y ga-guillones de otras velas que forman el sol.

 

          Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto.

 

           Pero saber que eres la Luz estando dentro de la Luz… ese es el problema. Tú eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!

 

          Dios volvió a sonreír: Ya pensé en algo. Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodearé de oscuridad.

 

       ¿Qué es la oscuridad? Es aquello que tú no eres. ¿Tendré miedo de la oscuridad? —gimió la almita.

 

Solo si así lo quieres —respondió Dios. A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.

 

           ¡Ah! —exclamó la pequeña alma, que ya se estaba sintiendo mejor.

 

        Entonces Dios explicó que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto. Ese es un gran don, porque sin él no podrías conocer como es todo lo demás. No podrías saber qué es lo caliente sin lo frío, el arriba sin el abajo, lo rápido sin lo lento. No podrías saber que es la izquierda sin la derecha, el acá sin el allá, el ahora sin el después. Y así—concluyó Dios, al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla.

 

         Más bien, sé Luz entre las tinieblas, y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quien Eres

 

Realmente, y también los demás lo sabrán. Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.

 

       ¿Quieres decir que está bien que los demás sepan que soy alguien muy especial? — inquirió la Pequeña Alma.

 

          ¡Por supuesto! — rió Dios, ¡Esta muy bien! Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”. Todos son especiales, cada uno a su modo. Pero hay muchos que no lo recuerdan.

 

           Entenderán que está bien que sean especiales sólo cuando tú mismo sepas que está bien ser especial.

 

       ¡Fantástico! — exclamó la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad. ¡Puedo ser todo lo especial que quiera!

 

         Si, y puedes serlo a partir de ahora mismo — agregó Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma. ¿Qué parte de lo especial quieres ser?

 

           ¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.

 

           Verás… — le explicó Dios: Ser la Luz es ser especial, y eso está hecho de muchas partes. Ser generoso es ser especial. Ser amable es ser especial. Ser creativo es ser especial. Ser paciente es ser especial. ¿Se te ocurren otros modos de ser especial?

 

           La pequeña Alma quedó en silencio por un instante: ¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! — Exclamó luego. Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!

 

           ¡Así es! — concordó Dios. Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.

 

           ¡Ya sé lo que quiero ser! —anunció la Pequeña Alma, muy emocionada. Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?

 

             Oh, sí —aseguro Dios. Eso es muy especial.

 

           Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mi misma de ese modo.

 

             Bien —dijo Dios. Pero hay algo que debes saber.

 

           La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones.

 

           ¿De qué se trata? —suspiró

 

           No hay nadie a quien perdonar.

 

           ¿Nadie? La Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.

 

¡Nadie! —repitió Dios. Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tu. Mira a tu alrededor.

 

           Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían.

 

         Viendo a las incontables almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnifico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.

 

           ¿A quién perdonar entonces? —preguntó Dios.

 

    ¡Oh, creo que esto será muy aburrido! — gruñó la almita. Quería experimentarme como El

 

  Que Perdona. Quería saber cómo es esa parte de lo especial.

 

  Y, así, supo como es estar triste. Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:

 

  No te preocupes Pequeña —le dijo. Yo te ayudaré.

 

          ¿De verdad? —replicó, con el rostro iluminado. ¿Pero qué puedes hacer?

 

           Puedo darte a alguien para que lo perdones.

 

           ¿Puedes?

 

           ¡Desde luego! —canturreó el Alma amistosa. Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.

 

           Pero… ¿Por qué habrías de hacerlo? —preguntó la Pequeña Alma. Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección. Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla.

 

           ¿Qué podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa?

 

           ¿Qué podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?

 

           Es muy fácil —repuso el Alma Amistosa. Lo haría porque te amo.

 

           A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.

 

         No te asombres — le dijo el Alma Amistosa. Tú hiciste lo mismo por mí. ¿No lo recuerdas?

 

Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas. Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tu y yo Fuimos la víctima y el villano.

 

         Así, nos hemos reunido muchas veces, la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quienes Somos Realmente.

 

           De ese modo —añadió el Alma Amistosa, llegaré a tu próxima vida y seré el “malo”. Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.

 

¿Qué harás? —preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa. ¿Qué puede ser tan terrible?

 

Oh, ya pensaremos en algo —replicó el Alma amistosa, con un guiño. Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuro: Tienes razón en algo.

 

           ¿En qué? —quiso saber la almita.

 

          Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno,

 

        Fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.

 

          ¡Si, lo que quieras — exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar, Podré perdonar, podré perdonar! Pero notó que el Alma Amistosa seguía muy callada.

 

           ¿Qué quieres? —le preguntó. ¿Qué puedo hacer por ti?

 

           ¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mí!

 

          ¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! —interrumpió Dios ¡Todos lo son! Siempre recuerda eso que solo ángeles envío.

 

         Y así, la Pequeña Alma quiso más que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa:

 

        ¿Qué puedo hacer por ti? —volvió a preguntar.

 

       En el momento que te golpee y te despedace —repuso el Alma Amistosa. Cuando te haga lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante…

 

           ¿Qué? — interrumpió la Pequeña Alma. ¿Qué…?

 

           El Alma amistosa está aun más seria: Recuerda quien soy realmente.

 

      ¡Si, así será! —exclamó el Alma Inocente. ¡Te lo prometo! Siempre te recordaré tal y como te veo aquí y ahora.

 

           Muy bien —repuso el Alma Amistosa, porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidaré quién soy. Y si tú no me recuerdas como soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido quien soy, incluso tú olvidarás Quien Eres, y las dos estaremos perdidas.

 

        Entonces necesitaremos que venga otra alma para que nos recuerde a Ambas Quienes Somos.

 

           ¡No, no será así! —prometió otra vez la Pequeña alma. ¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.

 

         Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar. Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra alma para que fuera posible.

 

          En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar (y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo.

 

         “Siempre recuerda que no envío más que ángeles”

 

 

Enlace:

http://www.biotienda.net/cuentos-para-el-alma/635-habia-una-vez-una-pequena-alma-que-dijo-a-dios.html

 

 


¿Puedes aceptarte a ti mismo sin protestar?

 

Debes vigilar tus pensamientos. Esto requiere ser muy consciente del presente cuando te comportas de una forma destructiva. Si logras pescarte haciéndolo, podrás empezar a enfrentarte de una manera positiva con el pensamiento que inspira semejante conducta.

 

Cuando descubres que has dicho algo como: “En realidad no soy tan listo; fue cuestión de suerte el que me sacara una nota tan alta en el examen”… debería sonar una campana de alarma en tu cabeza. “Acabo de hacerlo otra vez. Me comporté de una manera autodespreciativa, como si me odiara a mí mismo. Pero ahora estoy consciente de ello y la próxima vez evitaré decir esas cosas que he estado diciendo toda mi vida. Tu estrategia es corregirte en voz alta, diciendo: “Dije que tuve suerte pero en realidad la suerte no tuvo nada que ver en ese asunto; me saqué esas notas porque las merecía”.

 

Con tu mente actuando ahora a favor tuyo en vez de en contra tuya, se vislumbran en el horizonte una serie fascinantes actividades de autoestima. He aquí una breve lista de esta clase de comportamiento que luego podrás ampliar cuando consigas un sentido de autoestima basada en tu propia valía:

- Escoge una serie de reacciones nuevas ante las tentativas de los demás de llegar a ti con amor y aceptación.

- En vez de dudar inmediatamente de la sinceridad de cualquier gesto afectivo, acéptalo con un “Muchas gracias” o “Cuánto me alegro que pienses así”.

- Si hay alguien por quien sientes verdadero amor, díselo de frente: “Te amo” y mientras observas su reacción puedes darte una palmadita en la espalda por haberte atrevido a correr ese riesgo.

- En un restaurante, pide algo que realmente te guste sin preocuparte por lo que pueda costar. Date un verdadero gusto porque lo mereces. Empieza a elegir las cosas que más te gusten en todas las situaciones, incluso en los mercados y negocios de comestibles. Date el lujo de adquirir tu producto favorito, sea lo que sea, porque lo mereces. Abomina y destierra toda conducta abnegada en la que te niegues a ti mismo a menos que sea absolutamente necesario. Y rara vez lo es.

- Al cabo de un día agobiante y después de haber comido mucho, toma una siesta o da un paseo por el parque, incluso si tienes mucho que hacer. Te ayudará a sentirte cien por cien mejor.

-Inscríbite o anótate para tomar parte de alguna actividad que te gusta. Quizás has estado postergando hacerlo porque tienes tantas responsabilidades que simplemente no tienes tiempo para ello. Al escoger amarte a ti mismo y coger las tajadas de la vida que te apetecen, los demás, a los que tú sirves, aprenderán también a tener confianza en sí mismos. Y descubrirás que no sientes resentimiento hacia ellos. Los servirás porque eliges hacerlo y no porque tienes la obligación de hacerlo.

- Elimina la envidia reconociéndola como una manera de rebajarte a ti mismo. Al compararte con otra persona e imaginarte que eres menos querida que ella, haces que otros sean más importantes que tú.

Recuérdate a ti mismo que:

1) un tercero puede preferir a otra persona sin que ello sea un reflejo negativo de tu persona o….

2) si eres o no elegido, por cualquier persona significativa, no quiere decir nada, pues no es así como evalúas tu propio mérito. Si haces así, estás condenado a dudar de ti mismo eternamente, porque siempre estarás pendiente de cómo sentirá alguna otra persona en cualquier momento de cualquier día. Si él o ella escogen a otra persona, la elección es un reflejo de su personalidad y no de la tuya. Con la práctica y la costumbre de amarte a ti mismo, cualquier circunstancia que antes te daba celos o envidia funcionará de manera inversa. Creerás tanto en ti mismo que no necesitarás ni la aceptación ni el amor de los demás para sentir que vales.

 

Tu actividad basada en el amor a ti mismo puede incluir nuevas formas de tratar a tu cuerpo, tal como elegir comida buena y nutritiva; eliminar el exceso de peso (lo que puede ser un riesgo para la salud a la vez que una buena indicación de autorrechazo); hacer  pases en bicicleta o caminatas regularmente; hacer muchos ejercicios saludables; salir a disfrutar de la naturaleza y al aire puro porque es agradable y uno se siente bien; y en general cuidando tu cuerpo para que sea atractivo y goce de buena salud. Siempre que tú quieras ser sano. ¿Por que? Porque eres importante y te vas a tratar como si lo fueras. Un día entero pasado encerrado o llevando a cabo actividades aburridas es un voto de hostilidad hacia tu propia persona. A menos que te guste estar encerrado, en cuyo caso tú habrás elegido esa situación que entonces será válida.

 

Estas y muchas acciones similares son típicas de la gente que se ama a sí misma. Puede que ha menudo pongan en entredicho las lecciones que has aprendido en tu vida.

En un momento dado, fuiste la negación del amor a uno mismo.

Cuando niño sabías instintivamente que valías mucho.

Ahora …

 

¿Puedes aceptarte a ti mismo sin protestar?

 

Por el Dr. Wayne Dyer

 

Enlaces relacionados:

http://api.ning.com/files/7MBzzpma2idAoY01MDpNb4l4JQyy18cl8w69iSJ6sxBzAM2A6U2fDsrpVkqCEyCezLtLHKNoJZqdWVou8H6Lnzpgygp8fTTu/Tuszonaserroneas.pdf

http://artedelexito.blogspot.com.es/2012/08/aceptandose-si-mismo-sin-chistar-wayne.html

 

 

 

Sí, por Rudyard Kipling

 

 

   Rudyard Kipling  escritor inglés y primer premio Nóbel de literatura de su país en 1907 nos dejó escrito el siguiente poema de título: SÍ.

 

Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,

cuando todo a tu lado es cabeza perdida.

Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,

y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;

si engañado, no engañas, si no buscas más odio,

que el odio que te tengan…

Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres;

si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.

 

Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;

si piensas, y rechazas el triunfo, y si llega tu derrota,

y a los dos impostores les tratas de igual forma.

Si logras que se sepa la verdad que has hablado,

a pesar del sofisma del orbe encanallado.

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,

aunque esta obra sea la de toda tu vida.

 

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría,

tus ganancias de siempre a la suerte de un día;

y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,

sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,

aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,

y se agarren contigo, cuando no quede nada,

porque tú lo deseas, y lo quieres, y mandas.

 

Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud.

Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.

Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida.

Si todos te reclaman, y ni uno te precisa.

Si llenas el minuto inolvidable y cierto,

De sesenta segundos que te lleven al cielo…

Todo lo de esta tierra será de tu dominio,

Y mucho más aún: serás Hombre, ¡hijo mío!

Enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Si..._(Kipling)

http://albalearning.com/audiolibros/kipling/si-sp-en.html

http://www.youtube.com/watch?v=YZVkSIhceJ4

http://www.youtube.com/watch?v=txQAofGd3YQ

 

 


Entrevista al Dr. Mario Alonso Puig

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. "Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente...

 

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa)

 

 - Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

 

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

 

- ¿Psiconeuroinmunobiología?

 

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

 

- ¿De qué se trata?

 

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

 

- ¿Qué tipo de cambios?

 

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

 

- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

 

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

 

- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

 

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

 

- ¿Dice que no hay que ser razonable?

 

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

 

- Exagera.

 

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretació n de la realidad.

 

- Más recursos...

 

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

 

- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

 

Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

 

-¿Seguro que no exagera?

 

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

 

- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

 

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

 

- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

 

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

 

- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

 

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

 

- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

 

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

 

- Deme alguna pista.

 

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

 

- Ver lo que hay y aceptarlo.

 

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

 

Enlace:

http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/6940717/Inteligencia-emocional-la-importancia-de-los-pensamientos.html

http://todas-las-emociones.blogspot.com/2010/06/el-efecto-de-las-palabras-no-dichas.html

 

 

 

El viaje al interior de ti mismo

 

Mario Alonso Puig es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo. Ha ejercido durante 26 años y además se ha formado en el campo de la Inteligencia Humana en la Facultad Superior de Educación de la Universidad de Harvard. El pasado viernes  8 de noviembre se subía al escenario del Teatro Circo Price para participar en el IV Congreso de Mentes Brillantes de El Ser Creativo.

 

“Estoy aquí para que juntos reflexionemos sobre un mundo muy sutil”, comenzaba diciendo Mario.

 

En este sentido, puso dos metáforas que pueden ayudarnos a ser más felices.

 

“No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo”

 

Las personas tenemos tres capas que debemos explorar si queremos alcanzar la felicidad. Es importante ser conscientes de su existencia para viajar a través de ellas.

 

 

 

La apariencia

 

Ésta es la primera capa. Con ella ocultamos miedos, desconfianzas, torpezas. Pero “se cuela la sombra”, entendiendo por sombra todo aquello que el ser humano no quiere mostrar de sí mismo.

 

Para controlar esa sombra hay que entrar poco a poco en la meditación profunda y el silencio. Alejarnos del diálogo incesante que tenemos. Así llegaremos a la siguiente capa: el núcleo.

 

El núcleo

 

En esta capa está la sombra: aquello que tememos que salga a la luz “porque creemos que no seremos aceptados si lo mostramos”.

 

La primera experiencia con la meditación profunda es contactar con esa sombra. Una vez que la controlemos, podremos llegar a lo más profundo de nuestro ser, que es la tercera capa.

 

El Ser

 

Vivimos tan en contacto con la sombra que no nos damos cuenta de que si encendemos nuestra propia antorcha interior tenemos un tesoro de incalculable valor en nuestro ser.

 

El camino para llegar al ser no es corto ni rápido. Lo importante es recordar la frase de Juan Ramón Jiménez: “No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo”.

 

Somos parte de un mismo mar

 

Tenemos que querer a las personas no por el agradecimiento, sino porque nos importante realmente.

 

Las olas del mar se reconocen entre sí, saben que están hechas de la misma agua. En el ser humano, aunque debería ser así, no ocurre lo mismo, porque entra en juego el ego: la creencia en la separación. Si los seres humanos reconocieran que son una unidad podrían dejar a un lado su ego y alcanzar la felicidad de una manera plena.

 

El inconveniente, según Mario, es que el ego se origina desde muy niños: “al sentirnos aislados o indefensos, guardamos el recuerdo de ese sentimiento en nuestro cerebro. Concretamente en los núcleos amigdalinos. Cualquier experiencia que vivamos de adultos que incremente esas sensaciones avivará el recuerdo y disparará un mecanismo de autodefensa que no podremos controlar.

 

Así saltan las alarmas y sale la bestia que habita en nosotros. Incluso aparece la violencia. Y lo peor de todo es que cuando se activan estos mecanismos en el cerebro, se desconectan los de la inteligencia. Es decir, nos volvemos un poco más tontos.

 

Superar esto no es fácil.

 

En este sentido, Mario Alonso Puig sugiere seguir siete pasos budistas para encaminar nuestra vida hacia el respeto a los demás.

 

Wayne Dyer los explica muy bien en El poder de la intención:

 

 

1. NO TE SIENTAS OFENDIDO

 

Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte.

 

Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres.

 

Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

 

 

 

2. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE GANAR

 

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú. Tú no eres tus victorias.

 

 

3. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER RAZÓN

 

Olvidarse de esto es como decirle a tu ego: “No soy tu esclavo”.

 

Pregúntate: “¿Quiero ser feliz o tener la razón?”.

 

 

4. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE SER SUPERIOR

 

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento.

 

 

 

5. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER MÁS

 

Por mucho que logres y adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente.

 

Como dijo San Francisco de Asís: “…es en dar cuando recibimos”.

 

 

 

6. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE IDENTIFICARTE CON TUS LOGROS

 

Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo, es cuando abandonas la paz.

 

 

7. LIBÉRATE DE TU FAMA

 

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella.

 

Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir las personas te habrás desconectado de la verdadera intención.

 

   Enlace:

 

http://meditacion2000.blogspot.com.es/2013/11/el-viaje-al-inteior-de-ti-mismo.html

 

Aceptar las cosas como son

 

 

Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Cuando un país pasa por una grave crisis, la población mira atrás y desea que todo fuera como antes, un antes que en su momento no se valoraba porque parecía aburrido o bien había otras aspiraciones.

 

Lo mismo sucede con las relaciones interpersonales. Quien tiene por pareja a alguien silencioso desearía un carácter dicharachero, y este último pondrá de los nervios a quien convive con él un día tras otro. ¿Por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?

 

Hay vida antes de la muerte; disfrútala” (Eduard Punset)

 

Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.

La insatisfacción es lo que permite el progreso de la ciencia, las artes y todo lo que tiene que ver con la sociedad, pero cuando se vuelve crónica en nuestro día a día deja de ser un estímulo para teñir de negatividad nuestra vida.

 

Hay personas que, instalados en la queja y la amargura, molestan a los demás –y a sí mismos– de forma totalmente estéril porque de nada sirve señalar lo que no funciona sin ofrecer soluciones.

 

Madame Bovary dio nombre a lo que el filósofo Jules de Gaultier denominaría “bovarismo”. Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Sin abogar tampoco por el conformismo, si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la serenidad. Como el burro que persigue la zanahoria, podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo.

 

Los manuales de psicología han puesto de moda el verbo procrastinar, que significa postergar aquello que deberíamos hacer hoy. Un aplazamiento que también se produce en un nivel existencial. Muchas personas postergan la felicidad hasta que cambie la situación que están viviendo. Se convencen de que cuando encuentren un trabajo mejor o la pareja ideal, por poner dos ejemplos, se darán permiso para disfrutar de la vida. Sin embargo, este planteamiento tiene un fallo de origen y es que nada resulta como esperábamos una vez que lo conseguimos.

 

Lo que ocurre es que muchas personas cuando llega el momento tan largamente esperado o deseado sufren una desilusión; entonces fijamos nuevos objetivos esperando que una vez alcanzados llegue, esta vez sí, el premio definitivo. Sin embargo, esto no acostumbra a suceder, ya que más que insatisfacciones existen las personas insatisfechas.

 

Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas.

 

Al hacer un favor a un vecino, nos duele si no obtenemos el mismo trato por su parte cuando lo necesitamos. En el ámbito laboral, a menudo consideramos que los compañeros no cumplen con sus tareas, y el jefe o la jefa es un ser inútil que está dinamitando la empresa.

 

A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)

 

En esta clase de pensamientos está el punto de partida de la mayoría de conflictos interpersonales. Al esperar que los demás se comporten de determinada forma les estamos negando el derecho a su identidad. Además, al enfadarnos por estas diferencias obviamos algo muy importante: ser o actuar de modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.

 

Afortunadamente, cada persona tiene una combinación única de defectos y virtudes. Podemos aceptar su singularidad y sacar partido de las cosas buenas que nos ofrece o bien enrocarnos y señalar al otro como enemigo.

 

En 2002, Byron Katie publicó un libro orientado a acabar con la insatisfacción personal: Amar lo que es. Basado en aceptar y reconocer el valor de lo que configura nuestro entorno, no se trata de resignarse a lo que hay, sino de amar nuestras circunstancias para mejorar desde ese punto de partida.

 

Esta autora norteamericana sostiene que “la realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella” y que cualquier enfado que tengamos con los demás es, en el fondo, algo de nosotros mismos que nos molesta. Por eso mismo desearíamos cambiarlos, porque resulta más fácil exigir la transformación del otro que la de uno mismo.

 

Convencida de que “lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, en su best seller propone que la persona insatisfecha se entregue al “trabajo”, que empieza con estas dos fases:

 

1. Plasmar en el papel lo que no nos gusta. Tomar una situación o una persona que nos desagrada y especificamos quién o qué provoca nuestra tristeza, qué es lo que no nos gusta y cómo debería ser para que estuviéramos satisfechos.

2. Indagar en el problema a través de estas cuatro preguntas:

a) ¿Es eso verdad?

b) ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?

c) ¿Cómo reaccionas al tener este pensamiento?

d) ¿Quién serías sin él?

 

Byron Katie sostiene que ante un pensamiento negativo solo tenemos dos opciones: o nos apegamos a él o indagamos para comprenderlo. Esa última actitud y una relación constructiva con nuestro entorno nos llevarán a un plano superior.

 

Señor, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”

(Reinhold Niebuhr)

 

Una anécdota que se menciona en los talleres de superación personal tiene como protagonista a un violinista que en pleno concierto en Nueva York vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín. En lugar de detenerse, decidió adaptar la melodía a las otras tres cuerdas, algo realmente difícil con este instrumento. Cuando le preguntaron por qué había elegido esa opción, respondió: “Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

 

Sin duda, la realidad nos pone a prueba y a menudo estamos expuestos a circunstancias indeseadas. La cuerda rota del violinista tiene su equivalente, en la vida cotidiana, en situaciones con mucho menos público, pero más dolorosas. En lugar de lamentar nuestra suerte, podemos preguntarnos qué es lo que nos queda y qué podemos hacer para restablecer el equilibrio en nuestra vida. Para que vuelva a sonar la música, no obstante, es necesario aceptar las cosas como nos ha tocado vivirlas, ya que son un reto y un aprendizaje. Al mismo tiempo, en lugar de buscar culpables, debemos aceptar a los demás y no fijarnos en su cuerda rota, sino en las otras tres que siguen sonando.

 

Francesc Miralles

 

http://elpais.com/elpais/2013/04/26/eps/1366972749_878845.html

 

Crecer por dentro

Como vivimos en un mundo de titulares y mensajes breves, os dejo este decálogo que quiero compartir y espero que sea útil.

 

1º.- Actúa libre y razonablemente.

- Sé tú mismo/a.

- Evita la despersonalización.

- No caigas en el individualismo y la autosuficiencia. (Sólo existo yo).

 

2º.- Busca una Filosofía de Vida.

- “Muchos porqués” para vivir.

- Ideas y principios profundos y con raíces que den sentido a tu vida.

 

3º.-Respeta los puntos vista de los demás.

- Vive con los demás sin imponer nunca, pero sin renunciar a tus principios.

- Acostúmbrate a valorar los pros y contras de los hechos y situaciones que aparezcan en tu vida, teniendo siempre la razón y el corazón como balanza.

 

4º.- Defiende siempre la utopía.

- La realidad que no es justa se debe y se puede cambiar. Otro mundo es posible y necesario.

- Tú puedes y debes ser parte del trabajo por hacer un mundo más noble.

 

5º.- Actúa siempre con capacidad crítica.

- Di no al conformismo aborregado.

- Procura ser siempre “rebelde con causa”.

 

6º.- Acéptate a ti mismo.

- Quiérete.

- Que no te impongan cómo debes actuar.

- Acéptate tal como eres.

- Cambia de ti lo que tu interior te diga que no es justo.

- “Ser  pasota” equivale a estar vacío/a y no tener nada por lo que vivir. Ser pasota no merece la pena.

- Hay que ser siempre autocrítico/a.

 

7º.-Desarrolla sentimientos democráticos y de igualdad.

- Nadie es más que nadie por razón de sexo, raza, religión…

- Respeta siempre a todas las personas, pero no a todas las ideas… el racismo, la homofobia, la xenofobia el machismo… no son respetables.

 

8º.- Desarrolla el sentido del humor.

- Distingue lo esencial de lo que no es tan importante.

- Ríete de vez en cuando de ti mismo/a. Si nunca sonríes, plantéatelo, algo pasa que debes de conocer y rectificar.

 

9.- Ábrete a todo lo que sean valores positivos.

- Procura estar siempre abierto/a al mundo, a la vida, a los problemas ajenos y a los colectivos.

- Intenta ser solidario/a. Mantén posturas flexibles con los que te rodean.

- Ama la belleza, búscala en los seres humanos, la naturaleza y las cosas.

 

10.-Sé humano/a siempre.

- Acércate a la ternura y a la generosidad.

- Procura ser paciente, tener fortaleza ante las adversidades.

- Integra del exterior los valores que veas en los demás que sean buenos y te hagan mejor.

 

http://siyocambiotodocambia.blogspot.com.es/2011/08/crecer-por-dentro_30.html

El cambio nos asusta

Comparto con vosotros fragmentos del libro Lecciones de vida de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler.

 

“El nacimiento parece ser el comienzo y la muerte el final, pero no lo son: sólo son puntos en un continuo“

 

“Todos experimentamos el tiempo de diferente manera porque el valor del tiempo depende de la percepción individual”

 

“El cambio nos asusta porque quizá no seamos capaces de controlarlo. Preferimos los cambios que hemos decidido hacer, ya que les encontramos sentido. Pero los cambios que nos sobrevienen nos resultan incómodos, nos hacen sentir como si la vida fuese en la dirección equivocada. Pero, nos guste o no, el cambio ocurre y, como la mayoría de las cosas en la vida, no es que nos ocurra a nosotros: simplemente ocurre”

 

“El cambio supone despedirse de una vieja situación conocida y enfrentarse a una situación nueva, desconocida. A veces no es lo viejo o lo nuevo lo que nos acobarda: es el tiempo que transcurre entre ambos”

 

“Ronnie Kaye, autora de Spinning Straw into Gold y dos veces superviviente de cáncer de mama, dice: “En la vida, siempre que una puerta se cierra, otra se abre... pero los pasillos son un tormento”

 

“En la cultura occidental no le concedemos valor a la edad. No consideramos las arrugas como parte de la vida; son algo que hay que evitar, ocultar, eliminar. Sin embargo, por mucho que echemos de menos la energía y el vigor de la juventud, muchos no querríamos volver sobre los mismos pasos porque también recordamos intensamente la confusión de aquellos años”

 

“Envejecer con gracia es experimentar plenamente cada día y cada estación. Cuando hemos vivido realmente nuestra vida, no queremos vivirla de nuevo. Es la vida que no hemos vivido la que lamentamos”

 

“Solemos despertarnos por la mañana y ducharnos para quitarnos el polvo del día anterior, pero seguimos llevando encima la carga emocional del ayer. No tiene por qué ser así.Podemos renovarnos cada día y partir de cero, podemos saludar el día frescos y limpios: basta con que centremos nuestra conciencia en el presente, que veamos la vida como realmente es”

 

“Cuando no vivimos en el momento, no nos vemos realmente unos a otros ni a nosotros mismos. Y, si no vivimos en el momento, no podemos encontrar la felicidad. No se trata de cerrar la puerta al pasado, sino de verlo como lo que fue y seguir adelante.”

 

“Por difícil que resulte aceptarlo, la realidad es que no morimos antes de tiempo. Cuando morimos, ésa es nuestra hora”

 

“Nuestro desafío es experimentar plenamente el momento presente. Y es un gran desafío: saber que el instante presente contiene todas las posibilidades de felicidad y amor, y no desperdiciar estas posibilidades por esperar un futuro determinado”

 

http://confianzayvida.blogspot.com.es/2011/11/el-cambio-nos-asusta.html


 

 

 

¿Te asusta el cambio?

 

 

Es increíble el miedo que produce cambiar.

 

Claro, nos educaron con el criterio de que la estabilidad era sinónimo de madurez, de equilibrio.

 

Quien cambia es ‘inestable’, inmaduro, todavía no ha crecido, porque el ideal de vida, para la sociedad, es un mundo quieto.

 

Vivir en el mismo barrio, habitar la misma casa, permanecer en el mismo colegio, tener la misma pareja, ‘durar’ en el mismo trabajo, escoger carrera ‘para toda la vida’, amarrarse a la misma ciudad y al mismo país…todos sinónimos de estabilidad.

 

Ni qué decir de las ideas o de las creencias.

 

Hay que tener los mismos valores, los mismos criterios, la misma mentalidad.

 

Atreverse a innovar es como una ‘locura’ y es más importante permanecer que arriesgar.

 

Nuestra sociedad valora lo estático, que ‘no produce desorden’, antes de romper esquemas y arriesgarse a que la vida sea diferente.

 

El criterio más elemental para cambiar, el más simple si se quiere, es que lo que hemos vivido, lo que hemos estudiado, lo que nos ha acompañado, donde hemos permanecido, no nos ha producido ni la paz ni la armonía esperadas.

 

En más de una situación el cambio exterior no produce los resultados que anhelamos porque los problemas no son tan sólo geográficos, o de ambiente, o de la persona que nos acompaña, o de la ciudad o del país en el que habitamos.

 

Debo cambiar y arriesgarme, pero también debo manejar internamente la flexibilidad para no apegarme, para fluir, para atreverme.

 

  • Es el famoso equilibrio: cambiar pero no desbordarse.
  • Cambiar pero no precipitarse o indigestarse queriendo asumirlo todo a la vez.
  • Ningún cambio duradero es rápido o instantáneo.
  • Los cambios necesitan cocción.
  • En el cambio no hay horno microondas sino fogón de leña.
  • Sorprende cómo los seres humanos dicen tanto de su personalidad a través de su necesidad o resistencia a los cambios.
  • Hay personas ‘muertas’ en vida que no se atreven a cambiar ni siquiera la ruta hacia el trabajo, ni lo que comen, ni se arriesgan a vestirse diferente, a mover los muebles de la casa, o a pasar un fin de semana de otra manera.
  • Por eso cuando no se acepta, la resistencia al cambio se convierte en enfermedad.
  • A las buenas o a las malas, el mundo se mueve y el cambio no consulta.
  • ¡Simplemente se da!

 

 

 

http://angelesamor.org/pensamientos-positivos/te-asusta-cambio.html

 

 

 

la bomba de agua

 

Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed.

 

Él llegó a una casita vieja -una cabaña que se desmoronaba- sin ventanas, sin techo, golpeada por el tiempo.

 

El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico.

 

Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada.

 

Se arrastró hasta allí, agarró la manija, y empezó a bombear sin parar.

 

Nada ocurrió. Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió, removiendo la suciedad y el polvo, y leyó el siguiente mensaje:

 

Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo

 

PD.: Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir.

 

El hombre arrancó la rosca de la botella y, de hecho, tenía agua.

 

¡La botella estaba casi llena de agua! De repente, él se vio en un dilema:

 

Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, todo el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona; pero quizá eso no salga bien.

 

¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida?

 

¿Debería perder todo el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando?

 

Con temor, el hombre volcó todo el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear; y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló.

 

Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia! La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. Él llenó la botella y bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que por allí podría pasar, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: ¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar todo el agua antes de poder obtenerla otra vez!

 

El viajero aprendió de esta manera que el secreto de la vida es Dar. Si te arriesgas a dar sin medida, sin duda el Universo hará que recibas lo que has dado, multiplicado.

 

 

http://www.besame.co.cr/actualidad/besameenlamanana/una-mejor-manera-de-vivir-la-bomba-de-agua/20140128/nota/2076414.aspx


Celos 2.0 ¿Hasta dónde controlas a tu pareja?

 

Las muestras de amor se multiplican cada 14 de febrero, pero no todo lo que reluce es tan puro y sano como el icono de esta festividad. En nuestra sociedad, todavía se ven conductas de control y posesión sobre la pareja y, algunas de ellas parecen potenciarse entre los jóvenes y adolescentes debido al control total que las nuevas tecnologías permiten.

Mediante el famoso doble check, la última conexión y la propia ubicación que contienen los nuevos teléfonos, denominadosSmartphones, muchas personas controlan todo (o casi) de su pareja y de su actividad on line. Al contrario de lo que pueda parecer, las redes sociales no son las inductoras de los celos sino que, según los expertos, son las que avisan de que estas conductas existen, les dan visibilidad y ahora son, quizás, más fáciles de detectar.

Antes se registraba el bolso de la mujer o la cartera del hombre, y ahora se espía el móvil o el perfil de Facebook. Pero, la pregunta es:¿por qué existen estas conductas?, ¿por qué permanecen en el tiempo?, ¿quién es el culpable? Los expertos lo tienen claro: la clave está en el concepto de amor romántico que todavía impera en nuestros días. Creer en la media naranja como la persona que viene a completarnos y en los celos como la mayor prueba de amor, cuando no son más que signos de inseguridad, genera comportamientos que preocupan cada día más a los especialistas porque están aumentando las señales de violencia y posesión entre los jóvenes.

No son las culpables. Sólo nos avisan de que los celos y la posesión son signos evidentes en algunas parejas. "Las redes sociales y la tecnología en general son un mero reflejo de la sociedad", afirma a EL MUNDO la psicóloga Ana Yáñez Otero, directora del Instituto Clínico Extremeño de Sexología. Tal es su impacto que, según el último informe anual de La Sociedad de la Información en España de 2013, elaborado por la Fundación Telefónica, "las redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y del 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años". El teléfono móvil es su aliado pues, según datos de una encuesta de TuentiMovil, "el 84% de los jóvenes entre 16 y 35 años se conecta a través de él a internet".

Los datos de estudios recientes, que se pusieron sobre la mesa en el III Congreso de Sexología Médica celebrado el pasado mes de noviembre en Málaga, hacen especial hincapié en los comportamientos nocivos de los más jóvenes. Según señala Yáñez (una de las ponentes de este congreso), un informe elaborado por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad en 2012 refleja que un 11% de los chicos universitarios señala haber ejercido un control sobre sus parejas, y de ellos, otro 11% lo ha hecho en más de una relación.

Por otra parte, ese mismo informe muestra que el 12% de las chicas universitarias se ha sentido condicionada, nunca obligada, a realizar ciertos tipos de conductas sexuales. Otro 10% ha reconocido que su pareja la aísla de sus amistades, un 8% ha sufrido un control absoluto (hasta el más mínimo detalle), un 6% ha recibido insultos y, por último, un 4% ha sido víctima de agresiones físicas.

Otro estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística respalda también esta alarma: De las 32.242 mujeres que denunciaron en 2011 sufrir malos tratos, el 57% tenía menos de 18 años. Pero, ¿por qué está produciéndose estas conductas entre jóvenes y adolescentes?

Los expertos echan la culpa al concepto de amor romántico que todavía algunas personas tienen inculcado, y que se basa en unas ideas fundamentales: creer en un amor que debe ser exclusivo, posesivo y por supuesto eterno, donde la ruptura se contempla como el peor de los fracasos, sin tener en cuenta que realmente, como sostiene Yáñez, "el fracaso es mantener algo que está roto o no te hace feliz. Creer que los celos son la mayor muestra de amor, cuando no son más que pruebas de inseguridad. Por ejemplo, dar la contraseña de tu móvil como muestra de confianza. "¿Confianza? Realmente, quiere decir control", exclama esta psicóloga.

Creer en eso de el amor es sacrificio, siendo esos sacrificios caprichos de la otra persona a los que sucumbimos es insano. Tiene que haber, explica, un equilibrio entre dar y recibir, o bien un yo te puedo dar pero sin que me perjudique del todo, pues de lo contrario "se generaría una dependencia excesiva".

 

Tener pareja, una meta

Ese amor romántico también consiste en creer que la meta en la vida es tener pareja, y que todo el mundo debería tener una, sin contemplar que "es tan sólo una opción más", señala.

Por su parte, Ana Sierra, terapeuta especializada en parejas, explica que hay personas que confunden el amor romántico, con el romanticismo y son cosas totalmente diferentes. El primero se basa en un egoísmo infantil, donde tengo derecho a exigirte por el hecho de ser mi pareja, mientras que el romanticismo consiste en un egoísmo maduro: Tengo derecho a pedirte, no a exigirte. Eso, dice, es la gran diferencia: "En el romanticismo, las dos partes contribuyen a la felicidad de la pareja teniendo ambos su parcela de independencia, y no por ello, significa quererse menos". De modo que "si no hay libertad, ni respeto, ni independencia, no es amor sino posesión", añade Yáñez.

Pero, a pesar de todo, sí hay una clave para el cambio: la educación. La Organización Mundial de la Salud acredita que una buena educación sexual eliminaría cualquier resto de machismo. Por lo que ésta ha de ser fundamental, sostienen los especialistas.

Carlos de la Cruz, responsable de los programas de Educación Sexual del Ayuntamiento de Leganés, mantiene que el ideal de amor romántico tiene consecuencias muy negativas. "En educación sexual, no contamos el final de los cuentos de vivieron felices y comieron perdices sino lo que pasa después". Esto es, hablar de cómo del enamoramiento se pasa al amor, de convivir, de aceptar diferencias, de saber discrepar, de afrontar problemas. "Una pareja feliz no es aquella que los evita, sino la que se enfrenta a ellos", dice.

Es necesario imprimir también valores de igualdad y de diversidad, ya que "la educación sexual se dirige a todo el mundo. Su principal objetivo es aceptarse como persona, estar a gusto consigo mismo, con o sin pareja". En España, esta educación no está incluida de forma explícita en el currículum escolar, pero en los colegios se realizan intervenciones puntuales, siempre a merced de la voluntariedad del profesor o del propio centro. Esas intervenciones sirven para que tanto el profesorado como los padres la demanden cada vez más. Pero, a pesar de que queda mucho por andar, de la Cruz se muestra optimista: "Estamos por el buen camino, hay más gente queriendo hacer cosas".

 

PSICOLOGÍA Nuevas tecnologías

 

http://www.elmundo.es/salud/2014/02/14/52fd2044e2704e3e2e8b457a.html

EL PRESENTE CONTINUO

 

“La imaginación es más importante que el conocimiento”

Albert Einstein

 

“De qué vale tener los ojos abiertos si la luz del espíritu no alumbra”

“Nuestra imaginación es la herramienta más poderosa para entender los misterios del Universo”

Sin autor

 

 

Al transcurrir de nuestra vida, cada uno de nosotros, creamos nuestra propia realidad y nuestro destino en base a nuestros pensamientos, sin duda somos lo que pensamos, o explicado desde otra perspectiva, llegamos a ser lo que somos en el presente de acuerdo a lo que fuimos construyendo en el pasado; las decisiones pudieron haber sido buenas o malas, pero sin duda en base a ellas llegamos a ser lo que somos.

Podrán existir muchísimos factores que influyan en la toma de una decisión, pero con el uso de nuestro libre albedrío, al final, únicamente nosotros buscando en nuestro interior decidiremos qué camino tomar.

Pero yo formularía la siguiente pregunta, ¿cuántas de estas decisiones tomadas fueron basadas en lo que ya pasó o en lo que está por suceder?, es decir, ¿que tanto influyen el pasado y el futuro en nuestras vidas?; hasta que punto, tanto aquello que ya pasó y no volverá jamás, así como aquello que todavía no ha sucedido aún, nos afecta de manera sustancial en nuestras decisiones, hasta que grado afecta nuestra psique la preocupación por eventos que ni siquiera han sucedido, o eventos que nunca volverán, ¿que tanto nos hemos alejado de nuestra propia esencia y de nuestros valores fundamentales por estar jugando un juego que no existe?.

El pasado y el futuro son ILUSIONES que crea la mente, estos no existen, el hombre ha medido el tiempo desde siempre en base a momentos que sucedieron en el pasado, el hombre los acumula, los suma, y con ello calcula años, meses, días, horas, hasta llegar a los pequeños instantes llamados segundos, pero realmente esos momentos o tiempo pasado  ya no existen, son una ilusión de la mente para poder vivir en un mundo material totalmente relativo. Lo mismo sucede con el Futuro, en nuestra mente creamos un futuro que todavía no existe y cuando llegamos a él, después de momentos igualmente acumulados (sumados), estos se convertirán siempre en el presente.  Por lo tanto, si nos olvidamos por un momento de esas dos profundas ilusiones (pasado y futuro) creadas por nuestra mente, el hombre únicamente vive UN PRESENTE o un “PRESENTE CONTINUO”. Lo anterior es muchas veces difícil de comprender por tener a nuestro cerebro programado a crear pensamientos e interpretaciones basadas en estas dos grandes ilusiones.

Lo anterior lo podemos constatar observando eventos comunes de la vida diaria, por ejemplo: demos un vistazo a nuestro reloj, al poner atención en la manecilla del segundero ¿qué vemos? Vemos TIC TACS, ¿Pero cuántos TIC TACS vemos? cualquier persona contestaría que esto dependerá  de cuanto “tiempo” el individuo pase observando el reloj, por ejemplo, una persona que permanezca 30 segundos observando, inmediatamente me contestaría: “observé 30 TIC TACS”, pero esto no es así, en realidad cualquier persona observará UN SOLO TIC TAC en el presente continuo, NO MAS, los demás TIC TACS quedaron en el pasado, es decir, dicho observador no puede ver los 30 segundos al mismo tiempo en un mismo presente, ve UNO SOLO los demás quedan acumulados en su memoria, y en base a un punto inicial y un punto final de referencia guardados en la memoria, el observador concluirá de acuerdo a la suma realizada que son 30, el observador los contó, pero en realidad ve siempre UNO SOLO.

El presente continuo lo podemos visualizar como fotografías que duran un cierto instante, la vida de una persona es un álbum de recuerdos con millones de ellas, el instante que estamos viviendo ahora y todo lo que observamos en él, inmediatamente deja de existir quedando en el pasado para pasar al siguiente y así sucesivamente.

En la realidad del presente continuo, cada TIC TAC único que el observador veía lo acompañan a él en el transcurrir de su vida y estos son acumulados o medidos en  60, 70, 80  años etc., dependiendo del periodo de vida de cada individuo (son millones de segundos acumulados) . Estos TIC TAC son una invención del hombre como puntos de referencia de medición a aquellos instantes que van desapareciendo, y así una vez acumulados y registrados,  le ayudará a las personas a moverse y organizarse en su mundo relativo material. Dichos segundos, medibles como instantes o lapsos, el hombre los pudo haber  inventado más largos o más cortos, pero para la naturaleza y el universo físico estos les son totalmente indiferentes, el universo seguirá su eterno transcurrir en el presente continuo al mismo ritmo de cambio sin importar ninguna medición hecha por el hombre.

Yo me imagino el presente continuo como una substancia INCOMPRENSIBLE, IMPALPABLE donde estamos inmersos, es una especie de “MEDIO”  constituido por INSTANTES que nos permite existir como materia, y que proviene de la creación misma, siendo absolutamente necesario para poder  mover nuestros cuerpos materiales a un ritmo, que es exactamente igual que el ritmo del universo y por ende de la naturaleza, cada uno de nosotros somos parte de un universo infinitamente grande y el universo es parte de nosotros como infinitamente pequeño.

Pero imaginemos que pasaría si perdiéramos esa memoria a corto plazo y no tuviéramos la capacidad de medir ni hacer acumulables esos instantes que ya pasaron (PASADO), y que por otro lado no pudiéramos imaginarnos o sumar los momentos que están por venir (FUTURO)!!!, sin duda al no existir ni el pasado ni el futuro el tiempo no correría, no lo percibiríamos, por lo tanto el TIEMPO y lo  RELATIVO no existirían mas, viviríamos en lo absoluto, estaríamos a otro nivel dimensional, es decir, a un nivel de UNIVERSO SUBYACENTE donde todo es absoluto, entonces podríamos deducir con esto, que un cuerpo material inmerso e identificado con un mundo material necesitará siempre de laRELATIVIDAD para poder existir. Caso contrario pasa en los niveles dimensionales superiores, donde existe ausencia total de lo material y por lo tanto de lo relativo ya que no son necesarios. Por ello se ha comprobado que la teoría de la relatividad de Einstein funciona solo a nivel material donde lo relativo se da dependiendo de la posición y velocidades del observador, y de manera contraria en el mundo cuántico de partículas subatómicas, tanto la teoría de la relatividad como las leyes de gravitación universal no aplican para nada.

Tanto la teoría cuántica de Max Planck, así como la teoría de la relatividad de Einstein son perfectas, pero cada una en su mundo, son totalmente complementarias, pero la ciencia aún no ha podido unificarlas. Einstein trató de hacerlo en la etapa final de su vida sin lograr tener éxito.

Entonces, en base a las reflexiones anteriores, podríamos llegar a preguntarnos ¿Qué es el tiempo?, pero realmente buscando alguna interpretación del tiempo como tal en esencia, no del como es medido por los humanos (esto último no nos contesta la pregunta).

Desde mi punto de vista el tiempo son los INSTANTES que conforman el presente continuo, es decir, el presente continuo -como ya mencioné anteriormente- es un MEDIO conformado por aquellos instantes que nos permiten existir en un mundo material, vivimos instantes en único presente y todo lo que sale de esos instantes son puras ilusiones de la mente que ya no forman parte de la realidad.

Ahora cabe aclarar que lo anterior NO es para nada una definición del tiempo como tal, simplemente es una interpretación desde mi muy particular punto de vista, el responder realmente preguntas como: ¿de dónde viene el tiempo?, ¿cómo se conforma?,  ¿cómo funciona?, etc.,  no lo sé, va más allá de mi entendimiento, y creo que NADIE lo sabe, es parte de la creación misma, que viene de dimensiones superiores incomprensibles, para que así nosotros podamos existir en estos niveles de prueba, menos evolucionados y más densos.

Volviendo al tema del tiempo, cuando a Einstein le preguntaron que era el tiempo, el respondió “El tiempo es lo que miden los relojes”.

Yo me pregunto… si un genio como Einstein nunca definió que es el tiempo (posiblemente en su interior él sabía la respuesta)…. ¿Quién si podría???

El tiempo SI EXISTE en lo RELATIVO (universo físico) y NO EXISTE en lo ABSOLUTO (universo subyacente u otras dimensiones superiores).

Es muy difícil poder imaginar un mundo absoluto, sin ninguna clase de relatividad donde no exista ningún tipo de división o sección, donde el tiempo no corra, donde el pasado,  el presente y el futuro sean uno solo, donde un cuerpo material no sea necesario, donde el pensamiento sea uno solo, donde no sobre ni falte espacio, donde sea imposible esconder un pensamiento, pareciera como si en lo absoluto tuviéramos TODO al mismo TIEMPO.

Podremos pensar en el pasado o en el futuro, pero lo que si debemos EVITAR a toda costa, es basar nuestra existencia en estas dos grandes ilusiones, el despertar de conciencias implica actuar en nuestro presente continuo, el amar hoy, el conocernos cada día mas hoy, el ser agradecidos con el creador y tener compasión por los demás día con día, es decir hoy.

 

De Nacho, de Liberación AHORA

 

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No existe la casualidad, existe la sincronicidad

 

“LO QUE NO HACEMOS CONSCIENTE SE MANIFIESTA EN NUESTRA VIDA COMO DESTINO”: (CARL JUNG)

 

A TODOS NOS HA PASADO EN ALGUNA OCASIÓN UNA COINCIDENCIA QUE PARECÍA TAN IMPROBABLE QUE NOS RESULTA MÁGICA Y EPIFÁNICA, COMO SI EXISTIERAN CONEXIONES ENTRE SUCESOS, PERSONAS O INFORMACIÓN A TRAVÉS DE HILOS INVISIBLES QUE TAN SÓLO PODEMOS VISLUMBRAR POR MOMENTOS.

 

Seguro que alguna vez te ha pasado que un libro o un anuncia publicitario te han dado la respuesta a esa duda que continuamente te estabas planteando, que ibas a llamar por teléfono a una persona y en ese mismo instante, es ella la que te llama, que has tenido un encuentro inesperado en un lugar inesperado o que has encontrado a la persona exacta cuando la necesitabas apareciendo de la nada…

 

ESTO NO ES CASUALIDAD, SINO SINCRONICIDAD, UNO DE LOS ASPECTOS MÁS ENIGMÁTICOS Y SORPRENDENTES DE ESTE UNIVERSO. ¿QUÉ ES LA SINCRONICIDAD?

 

El psicólogo CARL G. JUNG fue quien acuñó el término de SINCRONICIDAD,refiriéndose a “LA SIMULTANEIDAD DE DOS SUCESOS VINCULADOS POR EL SENTIDO PERO DE MANERA NO CAUSAL”, como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene cierto sentido para la persona que lo observa.

 

JUNG LLEGÓ A LA CONCLUSIÓN DE QUE HAY UNA ÍNTIMA CONEXIÓN ENTRE EL INDIVIDUO Y SU ENTORNO, QUE EN DETERMINADOS MOMENTOS EJERCE UNA ATRACCIÓN QUE ACABA CREANDO CIRCUNSTANCIAS COINCIDENTES, TENIENDO UN VALOR ESPECÍFICO PARA LAS PERSONAS QUE LA VIVEN, UN SIGNIFICADO SIMBÓLICO. Son este tipo de eventos los que solemos achacar a la casualidad, la suerte o incluso a la magia, según las perspectivas que tenemos.

 

La sincronicidad nos representaría en el plano físico por ejemplo, la idea o solución que se esconde en nuestra mente, maquillada de sorpresa y coincidencia, siendo de esta manera mucho más fácil alcanzar.

 

Una experiencia sincrónica suele venir a nuestras vidas cuando menos nos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestras vidas e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para ello, tenemos que estar receptivos y atentos al mundo que nos rodea, creando la apertura a esa posibilidad de sincronicidad.

 

 

 

LA LEY DE LA SINCRONICIDAD

 

NUESTRA EXISTENCIA NO ESTÁ GOBERNADA POR LA SUERTE NI EL AZAR, SINO POR “LA LEY DE LA SINCRONICIDAD”. ESTA DETERMINA QUE “TODO LO QUE OCURRE TIENE UN PROPÓSITO”.

 

Pero como todo lo verdaderamente importante, no podemos verlo con los ojos ni entenderlo con la mente. Esta invisible red de conexiones tan solo puede intuirse y comprenderse con el corazón.

 

La ley de la sincronicidad significa que ”AUNQUE A VECES NOS OCURREN COSAS QUE APARENTEMENTE NO TIENEN NADA QUE VER CON LAS DECISIONES Y LAS ACCIONES QUE HEMOS TOMAMOS EN NUESTRO DÍA A DÍA, ESTAS COSAS ESTÁN AHÍ PARA QUE APRENDAMOS ALGO ACERCA DE NOSOTROS MISMOS, DE NUESTRA MANERA DE DISFRUTAR LA VIDA”.

 

De ahí que mientras sigamos resistiéndonos a ver la vida como un aprendizaje, seguiremos sufriendo por no aceptar las circunstancias que hemos co-creado con nuestros pensamientos, decisiones y acciones. No existen las coincidencias. Tan solo la ilusión de que existen las coincidencias.

 

De hecho, ”LA LEY DE LA SINCRONICIDAD” también ha descubierto que “nuestro sistema de creencias y, por ende, nuestra manera de pensar determinan en última instancia no solo nuestra identidad, sino también nuestras circunstancias”.

 

Por ejemplo, que si somos personas inseguras y miedosas, atraeremos a nuestra vida situaciones inciertas que nos permitan entrenar los músculos de la confianza y la valentía. Así, los sucesos externos que forman parte de nuestra existencia suelen ser un reflejo de nuestros procesos emocionales internos. De ahí la importancia de conocernos a nosotros mismos.

 

Si dejamos a las circunstancias fluir y no presionamos ni forzamos la ocurrencia de sucesos o la voluntad de las personas, MIENTRAS MANTENEMOS UNA ACTITUD RECEPTIVA Y DE APERTURA, DEJÁNDONOS LLEVAR POR NUESTRA INTUICIÓN Y NUESTRA SABIDURÍA INTERIOR, NOS ABRIREMOS A “LA MAGIA” QUE NOS OFRECE LA EXPERIENCIA DE LA SINCRONICIDAD. SI SABEMOS ESCUCHARLA PUEDE CONVERTIRSE EN UNA BUENA GUÍA PARA NUESTRAS VIDAS.

 

Quizás esta sea una de las muchas leyes universales que no puedan ser probadas con demasiada seguridad, pero que sin embargo su presencia ha guiado la vida de multitud de personas sin siquiera pensarlo, y es una de las razones que nos hace mantenerla vigentes.

 

INCLUSO ESTE ARTÍCULO PUEDE HABER SIDO FRUTO DE LA SINCRONICIDAD

 

 

 

http://lacienciadelespiritu.blogspot.com.es/

 

 

Los peligros de creer en la ciencia, según los científicos

 

Muchos de los científicos que ayudaron a establecer las teorías científicas y leyes extensamente aceptadas, advirtieron a los futuros científicos, no permitirse ser limitados por su trabajo. Ellos también señalan, que muchos de los mayores descubrimientos fueron ridiculizados al principio, ya que estaban en oposición a las nociones preconcebidas.

 

He aquí 17 puntos de vista de algunas de las mentes más brillantes de la ciencia.

 

 

 

1. Las ventajas de recibir burlas

 

Alégrense cuando otros científicos no crean lo que ustedes conocen como verdad, esto les dará más tiempo para trabajar en ello en paz. Cuando ellos comiencen a afirmar que  lo descubrieron antes que usted, busque un nuevo proyecto.

 

- Efraim Racker, en “Resolución y Reconstitución de Mecanismos Biológicos de 1919 a 1984”, publicado en Federation Proceedings, en 1983.

 

Efraim Racker (1913–1991) Bioquímico reconocido por su trabajo en el descubrimiento del mecanismo de la síntesis del ATP, una molécula usada para transportar la energía dentro de las células en los organismos.

 

 

 

2. Los científicos deberían dejar ir sus nociones preconcebidas

 

Se le advierte urgentemente no  permitirse ser influenciado por cualquier tipo de teoría u otras nociones preconcebidas, en la observación de fenómenos, en la realización de análisis y en otras determinaciones.

 

- Emil Hermann Fischer, citado por M. Bergmann en “Das Buch der Grosse Chemiker” y traducido por Joseph S. Froton en “Contrastes del estilo científico: Grupos de investigación en las ciencias químicas y biomédicas”.

 

Emil Hermann Fischer (1852–1919) Químico ganador del Premio Nobel de Química en 1902 “en reconocimiento a los aportes extraordinarios a su trabajo en la síntesis del azúcar y  la purina”, según el sitio web del Premio Nobel. También es reconocido por desarrollar la proyección de Fischer, una forma de dibujar representaciones bidimensionales de estructuras moleculares orgánicas.

 

Hermann Emil Fischer CA. 1895. (Paul Gericke)

 

 

 

3. Resistencia fuerte a nuevas ideas

 

A la mente le disgusta una idea extraña, tanto como al cuerpo una proteína extraña, y se resiste a ella con una energía similar. No sería quizás demasiado descabellado afirmar que una nueva idea es el antígeno de acción más rápido conocido por la ciencia. Si nos miramos francamente, a menudo encontraremos que hemos comenzado a hablar en contra de una nueva idea desde antes que se haya afirmado completamente. No tengo duda que esta última frase mía ya encontró rechazo, mostrando así qué tan rápido se pone a trabajar el mecanismo de defensa.

 

- Wilfred Trotter, en ‘Los Periódicos Recolectados de Wilfred Trotter F.R.S.’, publicado en 1941.

 

Wilfred Trotter (1872–1939) fue un cirujano y psicólogo social.

 

 

 

4. Sólo porque no se puede medir fácilmente, no significa que no existe

 

El primer paso consiste en medir lo que se puede medir fácilmente, esto está bien hasta donde se permita. El segundo paso es hacer caso omiso de lo que no se puede medir fácilmente o darle un valor cuantitativo arbitrario. Esto es artificial y engañoso. El tercer paso es suponer que lo que no se puede medir fácilmente, realmente no es importante, esto es ceguera. El cuarto paso es decir que lo que no se puede medir fácilmente, realmente no existe, esto es  suicidio.

 

Charles Handy, economista y conductista organizacional, en su libro ‘La gabardina vacía: entendiendo el futuro’.

 

 

 

5. Las ‘leyes’ físicas pueden cambiar

 

No tenemos derecho a asumir que existen leyes físicas, o si han existido hasta ahora, que seguirán existiendo de manera similar en el futuro. Es absolutamente posible que un buen día la naturaleza cause un acontecimiento inesperado que nos aturda a todos; y si esto llegara a pasar seríamos impotentes para hacer cualquier objeción, aun si el resultado consistiera que, a pesar de nuestros esfuerzos, no pudiéramos introducir el orden en la confusión que resulte. En tal acontecimiento, el único curso abierto para la ciencia sería declararse en bancarrota.

 

-Max Planck, en su libro: El universo en la luz de la física moderna, traducido por W. H. Johnston.

 

Max Planck se considera como uno de los fundadores de la mecánica cuántica. Le concedieron el Premio Nobel de Física en 1918 por “los servicios prestados al progreso de la Física por su descubrimiento de la energía cuántica”.

 

La ciencia no puede solucionar el último misterio de la naturaleza y esto es porque, en el último análisis, nosotros mismos somos parte de la naturaleza y por lo tanto parte del misterio que tratamos de solucionar.

 

- Max Planck, en su libro ‘¿Hacia dónde va la ciencia?’, traducido por James Murphy.

 

Físico alemán Max Planck ca. 1930. (Wikimedia Commons)

 

 

 

6. La ciencia “otra forma de religión”

 

No deberíamos esperar a que la ciencia nos dé permiso para hacer lo infrecuente o nos diga hasta dónde tenemos permitido llegar. Si lo permitimos, estaríamos haciendo de la ciencia otra forma de religión. Debemos revelarnos y ejercerla haciendo lo extraordinario.

 

- Joe Dispenza, en su libro ‘Evoluciona tu cerebro: la ciencia de cambiar tu mente’.

 

Joe Dispenza es neurocientífico y quiropráctico. Es uno de los científicos que aparecen en la película ¿¡Qué rayos sabemos!? que incluye entrevistas al estilo documental. Dispenza sufrió fracturas en sus vértebras debido a un accidente de auto, y los médicos dijeron que la única manera en que podría caminar de nuevo sería tener una operación, pero él decidió no realizársela, creyendo que podía curarse a sí mismo mediante la fuerza de voluntad. Tres meses más tarde pudo caminar de nuevo.

 

 

 

7. Lo que ahora puede parecer ridículo podría ser el futuro de la ciencia

 

No tengo ninguna duda de que en realidad el futuro será mucho más sorprendente de lo que puedo imaginar. Ahora, mi propia sospecha es que el universo no solamente es más misterioso de lo que suponemos, sino más misterioso de lo que podemos suponer.

 

- J.B.S. Haldane, en su libro “Mundos posibles y otros papeles”.

 

J.B.S. Haldane fue biólogo y uno de los fundadores de la genética poblacional, también derivó la ecuación Briggs-Haldane con G.E. Briggs para describir la cinética de las enzimas.

 

 

 

8. ¿Qué es la razón?

 

La razón, para la mayoría de la gente, significa su propia opinión.

 

William Hazlitt, en su ensayo “Una nueva escuela de reforma: Un diálogo entre un racionalista y un sentimentalista”.

 

William Hazlitt fue un escritor y filósofo

 

Retrato de William Hazlitt, derivado de un bosquejo de 1825 por William Bewick.

 

 

 

9. La mayor parte de la ciencia es ‘Opinión e ilusión’

 

“Por convenio hay color, por convenio hay dulzor, por convenio hay amargor, pero en realidad sólo hay átomos y vacío”, anunció Demócrito. El universo está compuesto solamente de átomos y vacío; todo lo demás es opinión e ilusión, si el alma existe, también está compuesta de átomos”.

 

- Edward Robert Harrison, en “Las máscaras del universo”.

 

 

 

10. La ciencia abarca el misterio

 

“Me encanta la ciencia, y me duele pensar que muchos están aterrorizados con el tema, o que sienten que elegir la ciencia significa que no puedes elegir también la compasión, el arte, o maravillarse por la naturaleza. La ciencia no significa curarnos del misterio, sino reinventar y revivir”.

 

- Robert Sapolsky, en su libro “Por qué las cebras no sufren de úlceras”.

 

Robert Sapolsky, biólogo y neurólogo conocido por su trabajo sobre enfermedades relacionadas con el estrés.

 

Robert Sapolsky (P. S. Burton/Bill Branson por los Registros de los Institutos Nacionales de Salud)

 

 

 

11. Einstein sobre ‘la verdad objetiva’

 

Los conceptos físicos son creaciones libres de la mente humana y no son únicamente determinados por el mundo externo, aunque pueda parecerlo. En nuestro esfuerzo por comprender la realidad, somos como un hombre tratando de entender el mecanismo de un reloj cerrado. Él ve la caja y las manecillas moviéndose, incluso escucha su tic-tac, pero no tiene forma de abrir la caja. Si es ingenioso podría formar una imagen del mecanismo responsable de todas las cosas que él observa, pero nunca puede estar completamente seguro de que el exterior puede explicar totalmente sus observaciones.

 

Él nunca será capaz de comparar su fotografía con el mecanismo real, ni siquiera imaginar la posibilidad o el significado de esa comparación, pero sin duda cree que, a medida que aumenta su conocimiento, su imagen de la realidad será más simple y más sencilla y explicará una gama más amplia de sus impresiones sensoriales. También puede creer que existe un límite ideal del conocimiento y que este puede ser abordado por la mente humana, puede llamar a este límite ideal, la verdad objetiva.

 

- Albert Einstein y Leopold Infeld, en el libro escrito por ambos “La evolución de la física”.

 

Albert Einstein durante una conferencia en Viena en 1921 (42 años). (Ferdinand Schmutzer)

 

 

 

12. Los científicos presentan una cara en el escenario mundial y otra detrás del telón

 

El deductivismo en las matemáticas y el inductivismo en los artículos científicos, son simplemente las posturas que elegimos para ser vistos en cuanto sube el telón y el público nos ve, la ilusión teatral se rompe cuando preguntamos lo que pasa detrás del escenario. En la vida real, el descubrimiento y la justificación son casi siempre diferentes procesos.

 

- Peter Brian Medawar, en “La inducción y la intuición en el pensamiento científico”.

 

Peter Brian Medawar (1915–1987) fue inmunólogo y compartió el Premio Nobel de fisiología y medicina en 1960 con Sir Frank Macfarlane Burnet “por el descubrimiento de la tolerancia inmunológica adquirida”, según el sitio web del Premio Nobel.

 

Peter Brian Medawar en 1960. (Wikimedia Commons)

 

 

 

13. La ciencia no pretende certeza ni objetividad emocional

 

Un error común que señala muchas de las críticas adversas a las que la ciencia está sometida hoy, es que no da certeza, infalibilidad y completa objetividad emocional. Es casi más fiel decir que se basa en la maravilla, la aventura y la esperanza.

 

- Cyril Hinshelwood, citado en el obituario de E. J. Bowen de Hinshelwood, publicado en 1967 en la revista Química en Gran Bretaña.

 

Cyril Hinshelwood (1897–1967) Físico químico que compartió el Premio Nobel de química con Nikolay Nikolaevich Semenov en 1956 por sus investigaciones en el mecanismo de las reacciones químicas.

 

Cyril Hinshelwood. (La Fundación Nobel)

 

 

 

14. Lo que es, es

 

Un hombre debe buscar lo que es, y no lo que cree que debería ser.

 

- Albert Einstein, citado en el libro de Peter Michelmore “Einstein, el perfil del hombre”.

 

 

 

15. Fatal error de la ciencia

 

Nada es tan fatal para el progreso de la mente humana que suponer que nuestros puntos de vista sobre la ciencia son últimos; que no hay misterios en la naturaleza; que nuestros triunfos están completos, y que no hay nuevos mundos para conquistar.

 

- Sir Humphry Davy, citado por David Knight en el libro ‘Sir Humphry Davy: ciencia y poder’.

 

Sir Humphry Davy fue químico e inventor. Descubrió el sodio, el potasio y el calcio mediante electrólisis y encontró que el cloro, que antes se pensaba contenía oxígeno, es un elemento. También inventó la lámpara Davy, una lámpara segura de utilizar en minas de carbón.

 

Sir Humphry Davy. (Desde enciclopedia biográfica I. Asimov de ciencia y tecnología)

 

 

 

16. El alma no puede ser explicada por la ciencia

 

Yo sostengo que el misterio humano es increíblemente degradado por el reduccionismo científico, con su creencia de que el materialismo promisorio puede explicar eventualmente todo el mundo espiritual en términos de patrones de actividad neuronal. Esta creencia debe ser clasificada como una superstición. […] Tenemos que reconocer que somos seres espirituales con almas existiendo en un mundo espiritual, así como seres materiales con cuerpos y cerebros existiendo en un mundo material.

 

- Sir John C. Eccles, en su libro “Evolución del cerebro: Creación de sí mismo”.

 

Sir John Carew Eccles, neurofisiólogo, ganó el Premio Nobel en fisiología o medicina con Alan Lloyd Hodgkin y Andrew Fielding Huxley en 1963, por su trabajo en transmisión sináptica química.

 

 

 

17. Entendimientos actuales pueden convertirse en obsoletos, como tantos otros antes que ellos

 

Cada experimento destruye parte de los conocimientos que fueron obtenidos en experimentos anteriores.

 

-  Werner Heisenberg, en su libro ‘Los principios físicos de la teoría cuántica’,  traducido por Carl Eckart y F. C. Hoyt.

 

Werner Heisenberg fue físico teórico y recibió el Premio Nobel de física en 1932 “por la creación de la mecánica cuántica, cuya aplicación, entre otras cosas, llevó al descubrimiento de las formas alotrópicas del hidrógeno”, según el sitio web del Premio Nobel

 

 

 

http://www.googlenoticias.net/los-peligros-de-creer-ciegamente-en-la-ciencia-segun-cientificos-lagranepoca/

 

http://www.lagranepoca.com/30976-peligros-creer-ciegamente-ciencia-segun-cientificos

 

 

las cinco etapas del duelo

 

           1.-Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: “no podemos mirar al sol todo el tiempo”.

 

2.- Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

3.- Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

 

4.- Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.

 

5.- Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida del hijo y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor la vida se va imponiendo.

 

Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.

 

Dra. KUBLER ROSS

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Modelo_de_K%C3%BCbler-Ross

http://www.eraenabril.org/2013/05/las-5-etapas-del-duelo-segun-la-dra-elisabeth-kubler-ross/

 

Los diez mandamientos de la lógica

Los 10 mandamientos de la lógica, aunque sería mejor decir de los que usan la ilógica y la sin razón:


1. No atacarás a la persona, sino al argumento (Ad hominem)


2. No malinterpretarás o exagerarás el argumento de una persona para debilitar su postura (Hombre de paja)


3. No tomarás una pequeña parte para representar el todo (Generalización apresurada o Secundum quid)


4. No intentarás demostrar una proposición suponiendo que una de sus premisas es cierta (Petición de Principio o Petitio principii)


5. No asegurarás que algo es la causa simplemente porque ocurrió antes (Causalidad falsa o Post hoc ergo propter hoc)


6. No reducirás discusión solo a dos posibilidades (Falso dilema)


7. No afirmarás que por la ignorancia de una persona, una afirmación ha de ser verdadera o falsa (Llamada de ignorancia o Ad ignorantiam)


8. No dejarás caer la carga de la prueba sobre aquel que está cuestionando una afirmación (Carga de la prueba o Onus probandi)


9. No asumirás que “esto” sigue “aquello” cuando no existe conexión lógica alguna (Non sequitur)


10. No asumirás que una afirmación por ser popular debe ser cierta (Sofisma popular o Argumento ad populum)


          http://recuerdosdepandora.com/escepticismo/los-10-mandamientos-de-la-logica/

 


Tu coeficiente intelectual, o IQ, deja muchas preguntas abiertas

La estadounidense Alexis Martin, de tres años, tiene el nivel de lectura de un estudiante de quinto grado de primaria. Aprendió a hablar español con fluidez por su cuenta con la iPad de sus padres.

“De los 12 a los 18 meses de edad dábamos vueltas en el automóvil y ella recitaba el cuento que le habíamos leído antes de dormir la noche anterior”, dijo su padre, Ian, a KNXV, afiliada de CNN. “No solo los recitaba; los recitaba con precisión”.

Alexis es la miembro más joven de la división de Mensa en Arizona, Estados Unidos. American Mensa es una organización de Estados Unidos para el 2% de las personas que tienen los mayores rangos de coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés, o CI, por las siglas en español). El CI promedio es de 100. El de Martin supera los 160 puntos.

Mensa tiene miles de miembros en todo el mundo. Probablemente reconocerías a algunos de los más famosos: la actriz ganadora del Oscar, Geena Davis; el actor Nola Gould, quien interpreta a Luke en la serie Modern Family de ABC, y Lisa Simpson.

¿Pero qué es lo que el nivel de CI realmente nos dice respecto a una persona? ¿Alexis será una genio de por vida? Y si aún no puedes hablar inglés a los 50 años, ¿deberías rendirte?

 

¿Qué significa tu puntaje de CI?

Un Coeficiente Intelectual, o CI, es una medida de lo que los psicólogos llaman nuestra “inteligencia fluida y cristalizada“. Dicho de forma simple, una prueba de CI mide tus habilidades de razonamiento y resolución de problemas.

Hay diferentes tipos de pruebas de CI, pero la mayoría analizan tus habilidades visuales, matemáticas y de lenguaje, así como tu memoria y velocidad para procesar información. Un psicólogo autorizado administra una serie de subpruebas; los resultados luego se combinan en un puntaje: tu CI.

“Cualquiera con un CI muy alto, tiene la habilidad de manipular, procesar e interpretar información a un nivel más profundo y a una mayor velocidad que la persona promedio”, explicó la especialista en jóvenes dotados de Mensa, Lisa Van Gemert.

Lo que significa tu puntuación numérica específica depende de la prueba que realices. El CI en realidad mide en comparación con otras personas de tu edad.

Por lo general, las puntuaciones se muestran en una curva en forma de campana. La puntuación promedio es de 100. Las personas cuyos resultados se ubican en el extremo izquierdo o en el extremo derecho de la curva tienen valores fuera de lo normal. Alexis, por ejemplo, está en el extremo derecho de la curva para los niños de su edad.

 

Lo que no significa

“La dificultad con estos tipos de pruebas es que son una fotografía instantánea”, dijo Van Gemert. “Vemos la condición del niño en ese día, en esa prueba particular, con un evaluador en particular”.

Un nivel de coeficiente intelectual no mide tu inteligencia práctica; el saber cómo hacer que las cosas funcionen, dice Richard Nisbett, profesor de psicología en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. No mide tu creatividad. No mide tu curiosidad.

No le da información a tus padres o profesores sobre tu estado emocional. Quizás un niño de cinco años pueda leer y comprender The Economist. Pero, ¿estará preparado para lidiar con historias sobre países devastados por la guerra o prisioneros que están a la espera de ser ejecutados?

Sería un error, dice Van Gemert, ver a un niño con un alto coeficiente intelectual como nada más que un cerebro. Como cualquier rasgo, sean ojos azules o pies grandes, su coeficiente intelectual es solo una parte de lo que son.

 

Tu CI puede cambiar con el tiempo

Muchos factores pueden afectar tu nivel de CI con el tiempo. La pobreza. La nutrición. El estrés. Cuán familiarizado estás con las pruebas estandarizadas. En la investigación de Nisbett se mostró que los niños de niveles socioeconómicos más bajos que son adoptados por una familia de clase media suelen aumentar sus niveles de CI entre 15 y 20 puntos.

“La heredabilidad de características no es tan grande como algunas personas creen,” dijo Nisbett. “Los factores del entorno son muy potentes”.

En un estudio, investigadores evaluaron la inteligencia de 33 adolescentes una vez y luego de nuevo cuatro años después. En ese corto período, algunos de sus puntajes de CI variaron por más de 20 puntos. Los cambios coincidieron con cambios estructurales y funcionales en sus cerebros.

Los niños que son genios a la edad de dos años raramente lo siguen siendo de adultos, dicen los expertos. Es más fácil, explica Van Gemert, que los niños se destaquen en la curva.

En otras palabras, es fácil detectar a un genio de tres años cuando lee a un nivel de quinto grado de primaria o habla español con fluidez. Pero, ¿qué hace que una persona de 47 años sea más inteligente que otra? ¿Es la educación? ¿La experiencia de vida? ¿Su capacidad de armar un mueble empaquetado en partes?

 

Eres más inteligente que tus antepasados

Desde principios de la década de 1990, cuando las pruebas de CI fueron estandarizadas por primera vez, los investigadores observaron aumentos sustanciales en las puntuaciones de CI con cada generación que pasaba. Así que un niño promedio de 10 años de edad hoy tendría una puntación más alta en la misma prueba que un niño de 10 años de edad en 1954.

Esto no necesariamente significa que tenemos cerebros más grandes que nuestros tatarabuelos; simplemente significa que hemos mejorado nuestras capacidades de pensar lógicamente, resolver problemas y/o usar nuestras capacidades en situaciones hipotéticas.

Se le conoce como el Efecto Flynn, en honor al filósofo moral James Flynn.

“Los automóviles que la gente manejaba en 1900 cambiaron debido a que las carreteras son mejores y a la tecnología”, dijo Flynn en unaconferencia TED el año pasado. “Y nuestras mentes cambiaron también. Pasamos de ser personas que se enfrentaban a un mundo concreto y que analizaban ese mundo principalmente en términos de qué tanto les beneficiaría, a ser personas que se enfrentan a un mundo muy complejo”.

Por ejemplo, la educación cambió. Aprendimos a clasificar el mundo y a aceptar situaciones hipotéticas (recuerdas el álgebra, ¿verdad?). Nuestros antepasados solamente lidiaron con lo que estaban frente a ellos.

Nuestros trabajos también cambiaron. A principios de la década de 1900, solo el 3% de los estadounidenses tenían profesiones que eran “cognitivamente exigentes”, dijo Flynn. Hoy en día, el 35% de nosotros las tenemos. Como tal, estamos acostumbrados a resolver problemas hipotéticos y complejos, como los de una prueba de CI.

Los factores de salud también podrían influir. En estudios se mostró que las tasas de vacunación temprana en la infancia son un gran predictor de la puntuación promedio de CI de una nación. Así que la disminución de enfermedades infecciosas en todo el mundo podría estar relacionada con el aumento global de las puntuaciones de CI de las generaciones posteriores.

“Un ser humano en desarrollo tendrá dificultades para construir un cerebro y para combatir las enfermedades infecciosas al mismo tiempo, ya que ambas son tareas metabólicamente muy costosas”, escribieron los autores de un estudio.

 

¿No eres un genio? No entres en pánico

Nisbett cree que el promedio general de un estudiante es un mejor indicador de su éxito.

“Es la inteligencia pura multiplicada por qué tanto te esfuerzas, multiplicada por tu autocontrol, multiplicada por muchas cosas más. Eso es una verdadera medición de tener éxito en la vida”, dijo. “Veo a estudiantes graduados con CI extremadamente altos que no pueden lograr mucho porque les hace falta curiosidad (…) Carecen de la capacidad para llevarse bien con la gente”.

Van Gemert concuerda en que tener un CI alto no es una garantía de éxito, al igual que tener un CI bajo no es una garantía de fracaso. Los buenos hábitos, la perseverancia y una fuerte ética laboral son igual de importantes que la inteligencia.

“Si no desarrollas esas otras cualidades, puedes desperdiciar un CI inteligente”, dijo.

Van Gemert recomienda que los padres vean a sus hogares como una caja Petri, en la que tratan de criar a sus hijos. Esto significa que deben pasar mucho tiempo juntos, interactuar, y muchos libros, bloques de construcción y juegos de mesa.

“Lo más importante que podemos hacer por los niños es jugar con ellos”, dijo.

 

http://mexico.cnn.com/salud/2014/02/22/tu-coeficiente-intelectual-o-iq-deja-muchas-preguntas-abiertas

 


El hombre de las mil medallas termina la carrera

 

Llevaba toda la vida corriendo, una vocación de la que vivía y que le había reportado, presumía, más de mil medallas. A sus 95 años, Emiel Pauwels, el atleta más longevo del mundo, solo pensaba en nuevas metas. Y la perspectiva de tener que renunciar a ellas por un cáncer de estómago le quitó las ganas de seguir. Y no pensaba solo en el atletismo. Así que cuando este belga nonagenario supo que la enfermedad le obligaría a cambiar de vida, decidió acabar su carrera más larga. Él, que tantos retos había afrontado desde los 14 años, optó por acogerse a la eutanasia. Murió el pasado martes por una inyección letal tras despedirse por todo lo alto.

La historia de Emiel Pauwels encierra una mezcla de miedo a la enfermedad y valentía ante la muerte que le llevó a tomar un camino inimaginable en casi cualquier otra parte del mundo (Bélgica es uno de los pocos países donde la eutanasia está legalizada). “Para nosotros ha sido una cuestión sencilla que hemos discutido juntos”, explica con admirable serenidad Eddy, su único hijo. Cuando se le pregunta si ha sido duro aceptarlo, asegura haber estado “al cien por cien junto a su padre” en esta elección, que no duda en calificar de valiente.

En conversación telefónica desde Brujas, donde tiene su domicilio, el hijo de Pauwels explica los motivos: “Era el fin de su carrera como atleta, ya no podía correr más y entonces decidió acabar con su vida. Correr era muy importante para él”, concluye.

Tanto o más que el recurso a la eutanasia, la historia conmueve por la forma que tuvo Pauwels de decir adiós a la vida. En lugar de vivir el proceso de forma lacrimógena, el atleta abrió las puertas de su casa en los últimos días a todo el que quisiera pasar a despedirse y coronó el adiós con una fiesta el pasado lunes, un día antes de la muerte, rodeado de las 20 o 30 personas más queridas, entre ellas su hijo. Brindó con champán y lo consideró “la última travesura” de su trayectoria.

La fiesta se convirtió en una auténtica oda a la vida. “No lloréis por mí”, dijo a sus allegados, con los que quiso fotografiarse para dejar constancia del momento. “Esas lágrimas me ponen triste. Sed felices, como yo. Toda la gente a la que quiero está hoy aquí. Solo por mí. Por eso puedo ser feliz”, recordó a los asistentes. Y concluyó: “Ha sido la mejor fiesta de mi vida”.

Esa manera tan heterodoxa de celebrar la muerte ha sorprendido a los propios belgas, acostumbrados a vivir la eutanasia como un derecho del paciente cuando se enfrenta a una enfermedad terminal. Era el caso de Pauwels, aunque con matices. El cáncer que le habían detectado en noviembre, justo después de haber conseguido un oro en la Copa del Mundo 2013 celebrada en Brasil, amenazaba con postrarlo en una cama hasta su muerte. Los médicos le auguraban una buena recuperación y por eso lo habían animado a operarse. Pero la hipótesis de pasar al menos 20 días en el hospital fue demasiado para él, explica Bert Heyvaert, periodista del diario belga De Standaard, que lo entrevistó poco antes del fallecimiento. “No quería sufrir a los 95 años. Además, ya me estaba sintiendo bastante enfermo y no sabía si podría seguir llevando la misma vida después de la operación. Así que decidí hacer los papeles para la eutanasia”, le confió a este periodista.

En Bélgica es tradición organizar, tras el fallecimiento de un ser querido, lo que se denomina una mesa de café. Los allegados comparten mantel y recuerdan al fallecido mientras beben café acompañado de algo dulce. Con el paso de las horas, las lágrimas iniciales suelen convertirse en sonrisas al recordar los mejores momentos del difunto. Bert toma la analogía de un experto en eutanasia al asegurar que lo que hizo Emiel Pauwels con la fiesta en su domicilio fue “organizar su propia mesa de café en vida”.

El atleta belga, que seguía ganando a los 95 años, recurre a la eutanasia. “Sed felices como yo”, pidió a sus amigos

La peripecia de Pauwels resulta, en todo caso, poco representativa de la eutanasia tipo en Bélgica. De las más de 1.000 que se realizan anualmente en el país (el 1% del total de fallecimientos, con un importante incremento en los últimos años), una mínima parte se ajusta al patrón de Pauwels: ancianos que consideran haber vivido lo suficiente y prefieren marcharse antes de enfrentarse a una enfermedad sobrevenida. “Tres cuartas partes de los enfermos que piden someterse a la eutanasia sufren enfermedades muy graves, en fase terminal. Hay muy pocos casos que coincidan con el perfil de Pauwels, nonagenario con un cáncer provocado por su edad”, argumenta Marc van Hoey, presidente de la asociación Right to Die (Derecho a Morir) en Bélgica. Este médico, con más de 20 años de experiencia a sus espaldas, insiste en que el proceso es muy estricto y que los profesionales se aseguran de que todas las eutanasias practicadas sean legales.

Bélgica es uno de los países más avanzados en la regulación de la eutanasia (solo Holanda, Luxemburgo y Suiza la contemplan también en Europa). La ley se aplica desde 2002 para adultos que hayan expresado la voluntad de morir al experimentar un sufrimiento físico o psíquico que no se puede aliviar. Pero hace apenas un mes, el Senado aprobóextender esa posibilidad a los menores, sin límite de edad, aunque en circunstancias muy excepcionales y con consentimiento paterno. La Cámara Baja aún debe ratificar esta reforma para que entre en vigor.

Lejos de dejarlo ahí, el debate continúa. El Senado se planteó, aunque de momento ha renunciado a regularlo, ampliar la eutanasia para casos de demencia senil. Van Hoey lamenta que no se haya logrado y cree que esa negativa a hacerlo “creará una brecha entre lo que quiere la población y lo que los políticos creen que quiere”.

Antes de llegar a un estado terminal, Emiel Pauwels eligió morir como había vivido: rezumando energía. La misma que exhibía en la carrera que disputó el pasado marzo en San Sebastián, cuando resultó ganador en 60 metros lisos. Y con un sentido del humor del que hacía gala al aludir, casi hasta el último momento, al interés que despertaba en las mujeres por sus proezas deportivas.

 

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/10/actualidad/1389379895_610557.html

 

El Nobel de Medicina Christian De Duve elige la eutanasia para morir

 

El bioquímico Christian De Duve, premio Nobel de Medicina en 1974 gracias a sus descubrimientos acerca de la estructura y el funcionamiento de la célula, falleció el pasado sábado en Bélgica a los 95 años, según ha informado hoy lunes el diario Le Soirque señala además, citando fuentes familiares, que De Duve eligió la eutanasia para morir, tras ver cómo se deterioraba de una manera importante su salud en los últimos meses. El Nobel será incinerado "en la más estricta intimidad" y se organizará un homenaje público en memoria del científico el próximo 8 de junio.

Para el primer ministro belga, Elio di Rupo, se ha ido un científico "excepcional, cuyo trabajo ha supuesto grandes avances para la medicina" y un hombre "comprometido, que estaba ansioso por contribuir con el progreso humano", según un comunicado del Gobierno del país.

El científico comenzó sus estudios en torno a la insulina, tras lo que se centró en la bioquímica y, en particular, en desentrañar los secretos de las células; un trabajo que le supuso el reconocimiento del Nobel en 1974, junto a Albert Claude y George Emil Palade, premiando así sus hallazgos sobre la organización estructural y funcional de la célula. En palabras de Di Rupo, el galardón fue "la justa recompensa a una carrera ejemplar, caracterizada por un deseo implacable de elevar el nivel de conocimiento".

Bélgica es el país en el que De Duve desarrolló la mayor parte de su carrera profesional como investigador en Lovaina, aunque también trabajó en Estados Unidos en los laboratorios de la Fundación Rockefeller en Nueva York.

 

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/06/actualidad/1367831557_991667.html

 


“La muerte solo preocupa a los jóvenes”

 

Hace un tiempo, alguien presentó a Salvador Pániker (Barcelona, 1927) como “filósofo, ingeniero, escritor, editor”, con una “vena mística y otra práctica”, en alusión a que su padre era originario de India y su madre catalana. A él no le gustó y lo cuenta en su último libro, Diario de otoño(Mondadori). Se trata de una “tipificación cultural”, escribe. Pero lo cierto es que, en la medida en que alguien sea sus propios actos, Pániker ha sido todo eso y más, a lo largo de una vida llena de diversidad.

Ha cultivado la ciencia, la filosofía, la mística. Ha sido hombre de negocios y de ocio y, dice él mismo, con una buena vida, sentimentalmente satisfactoria, en la que ha podido hacer casi todo lo que se ha propuesto. En sus libros en forma de diario narra lo que ha visto discurrir a su lado y, también, cómo lo ha interpretado. El último de esos volúmenes (de momento) acaba de aparecer, pero hay otros esperando, según confiesa él mismo, que ve este tipo de escritura como autoterapia. Diario de otoño sigue la senda iniciada con Primer testamento (1985) y Segunda memoria (2000). El volumen cubre los años que van de 1996 a 2000 e incluye la muerte de una de sus hijas, lo que hace que el hecho de la muerte tenga un papel central en sus páginas. Tan central, que en diversos momentos Pániker repite que se trata ahora de superar el tabú de la muerte, una vez que se ha conseguido superar el del sexo.

Figura esencial de la cultura española de las últimas cuatro décadas, fundó en 1964 Kairós, “editorial enfocada en las tradiciones de Oriente, psicología profunda, diálogo entre ciencia y mística y en el ensayo en general”, que ahora dirige su hijo Agustín. Durante años presidió la asociación Derecho a Morir Dignamente y con una referencia a su actividad a favor de la eutanasia se abre precisamente el libro. “Algo se ha avanzado, pero poco”, explicará durante la entrevista. “Al principio teníamos en contra a la Iglesia, al cuerpo médico y al jurídico. La Iglesia oficial sigue igual, lo que no deja de ser un escándalo. El cuerpo jurídico ha cambiado mucho y está bastante a favor. La clase médica está dividida, aunque, quizás, un poco más a favor que en contra. La postura de los médicos es muy importante. En Holanda se despenalizó cuando el 80% de los médicos estuvieron a favor”.

Pregunta. Usted, que acepta tener una cierta religiosidad, marca serias distancias respecto a Iglesia, a la que encuadra en el “integrismo religioso”.

 

 

Respuesta. Me tengo por un religioso raro, me defino como un agnóstico místico. Con místico quiero decir que tengo oído para la trascendencia. No soy ateo porque el ateísmo no es compatible con Juan Sebastián Bach. Yo creo que hay algo trascendente, aunque no sé lo que es. De hecho, creo que los grandes espíritus, incluidos los religiosos, han sido agnósticos. Entre un místico y un agnóstico hay una secreta afinidad. Yo tengo un club propio en el que hay escritores y también músicos, casi siempre agnósticos. Brahms, por ejemplo. Bach no, pero se podría hacer un recuento de santos que fueron místicos.

 

P. En ese club apenas hay literatos.

R. Yo soy un escritor básicamente musical. Los literatos envejecen antes que los músicos. Hoy puedo escuchar un compositor del siglo XV, pero pocos literatos me siguen hablando directamente. Y como en mi club están los autores cuya antorcha deseo recoger, me siento más identificado con los músicos. Hay autores que resisten: Shakespeare, Homero. Contados.

 

P. Volviendo a la muerte...

R. A pesar de mi avanzada edad, que haría suponer que me paso el día pensando en la muerte, la verdad es que apenas pienso en ella. Un jesuita, Anthony de Mello, decía que un síntoma de que una persona está realizada es que le trae sin cuidado lo que vaya a ser de él después de muerto. La muerte es más una preocupación de jóvenes que de viejos. El joven puede temerla, el viejo ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Lo que me interesa es deshacerme del ego. Hay que dedicar la primera parte de la vida a crearte un ego fuerte o te come el vecino, pero la segunda parte es para deshacerse del ego, porque sino la muerte es un asunto insoluble. Al deshacerme del ego, me reaparece lo trascendente y con ello la muerte se esfuma.

 

P. Eso no evita que se pregunte cuántos años le quedan.

R. Yo procuro no pensar en la muerte, pero está ahí. En ese momento, mi parte oriental me ayuda a desdramatizar el asunto. La postura de Occidente respecto a la muerte es un poco histérica y yo creo haberla superado. Y si las cosas van muy mal, espero tener el recurso de la eutanasia. Esto siempre tranquiliza.

 

P. Da la impresión de temer más al envejecimiento que a la muerte.

R. Eso es cierto. La vejez es una devastación. Claro, la asumo. Yo, en la vida, he tenido mucha suerte. He podido hacer casi todo lo que me he propuesto. Quise ser escritor y lo he sido. Quise ganar algo de dinero y lo conseguí. Mi vida sentimental ha sido muy afortunada. Mi mayor problema ha sido una salud frágil, pero, tocando madera, no temo a la muerte, sino a la decrepitud.

 

P. Se pregunta usted para quién escribe.

R. Yo recomiendo a todo el mundo escribir un diario. Ayuda a verbalizar las propias emociones y sentimientos. Los sentimientos son las emociones pasadas por el tamiz de la reflexión. Y generalmente, al reflexionar, no se acierta. Escribo como autoterapia. Cuando murió mi hija escribía para no derrumbarme. Uno escribe para tenerse en pie. Frente a la vida, que te excede, hay un margen que no se entiende; el diario ayuda.

 

P. Este volumen se cierra en el año 2000. Es de suponer que haya más.

R. Sí. A medida que te vas haciendo viejo te pasan menos cosas. Mi vida social ahora es muy limitada, por lo tanto, en los últimos escritos hay menos anécdota. Pero tampoco quiero poner mucha reflexión. Lo que pienso al respecto ya lo he incluido en otros libros. De modo que sigo y seguiré escribiendo diarios porque es lo más honesto que sé hacer.

 

Notas biográficas

Nacido en Barcelona en 1927, es filósofo, ingeniero, escritor y editor. Ha sido profesor de metafísica y de filosofía en la Universidad de Barcelona. Presidió casi dos décadas la asociación Derecho a Morir Dignamente, desde la que defendió la eutanasia.

Además de la trilogía de sus diarios, entre sus últimos ensayos sobre filosofía figuranAproximación al origen (Kairós, 2009) yAsimetrías (Debate, 2008), donde desgrana un sistema filosófico propio que trata de conciliar contrarios.

Salvador Pániker: “La muerte solo preocupa a los jóvenes”

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/12/06/actualidad/1386359244_299659.html

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