Celos 2.0 ¿Hasta dónde controlas a tu pareja?

Las muestras de amor se multiplican cada 14 de febrero, pero no todo lo que reluce es tan puro y sano como el icono de esta festividad. En nuestra sociedad, todavía se ven conductas de control y posesión sobre la pareja y, algunas de ellas parecen potenciarse entre los jóvenes y adolescentes debido al control total que las nuevas tecnologías permiten.

Mediante el famoso doble check, la última conexión y la propia ubicación que contienen los nuevos teléfonos, denominadosSmartphones, muchas personas controlan todo (o casi) de su pareja y de su actividad on line. Al contrario de lo que pueda parecer, las redes sociales no son las inductoras de los celos sino que, según los expertos, son las que avisan de que estas conductas existen, les dan visibilidad y ahora son, quizás, más fáciles de detectar.

Antes se registraba el bolso de la mujer o la cartera del hombre, y ahora se espía el móvil o el perfil de Facebook. Pero, la pregunta es:¿por qué existen estas conductas?, ¿por qué permanecen en el tiempo?, ¿quién es el culpable? Los expertos lo tienen claro: la clave está en el concepto de amor romántico que todavía impera en nuestros días. Creer en la media naranja como la persona que viene a completarnos y en los celos como la mayor prueba de amor, cuando no son más que signos de inseguridad, genera comportamientos que preocupan cada día más a los especialistas porque están aumentando las señales de violencia y posesión entre los jóvenes.

No son las culpables. Sólo nos avisan de que los celos y la posesión son signos evidentes en algunas parejas. "Las redes sociales y la tecnología en general son un mero reflejo de la sociedad", afirma a EL MUNDO la psicóloga Ana Yáñez Otero, directora del Instituto Clínico Extremeño de Sexología. Tal es su impacto que, según el último informe anual de La Sociedad de la Información en España de 2013, elaborado por la Fundación Telefónica, "las redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y del 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años". El teléfono móvil es su aliado pues, según datos de una encuesta de TuentiMovil, "el 84% de los jóvenes entre 16 y 35 años se conecta a través de él a internet".

Los datos de estudios recientes, que se pusieron sobre la mesa en el III Congreso de Sexología Médica celebrado el pasado mes de noviembre en Málaga, hacen especial hincapié en los comportamientos nocivos de los más jóvenes. Según señala Yáñez (una de las ponentes de este congreso), un informe elaborado por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad en 2012 refleja que un 11% de los chicos universitarios señala haber ejercido un control sobre sus parejas, y de ellos, otro 11% lo ha hecho en más de una relación.

Por otra parte, ese mismo informe muestra que el 12% de las chicas universitarias se ha sentido condicionada, nunca obligada, a realizar ciertos tipos de conductas sexuales. Otro 10% ha reconocido que su pareja la aísla de sus amistades, un 8% ha sufrido un control absoluto (hasta el más mínimo detalle), un 6% ha recibido insultos y, por último, un 4% ha sido víctima de agresiones físicas.

Otro estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística respalda también esta alarma: De las 32.242 mujeres que denunciaron en 2011 sufrir malos tratos, el 57% tenía menos de 18 años. Pero, ¿por qué está produciéndose estas conductas entre jóvenes y adolescentes?

Los expertos echan la culpa al concepto de amor romántico que todavía algunas personas tienen inculcado, y que se basa en unas ideas fundamentales: creer en un amor que debe ser exclusivo, posesivo y por supuesto eterno, donde la ruptura se contempla como el peor de los fracasos, sin tener en cuenta que realmente, como sostiene Yáñez, "el fracaso es mantener algo que está roto o no te hace feliz. Creer que los celos son la mayor muestra de amor, cuando no son más que pruebas de inseguridad. Por ejemplo, dar la contraseña de tu móvil como muestra de confianza. "¿Confianza? Realmente, quiere decir control", exclama esta psicóloga.

Creer en eso de el amor es sacrificio, siendo esos sacrificios caprichos de la otra persona a los que sucumbimos es insano. Tiene que haber, explica, un equilibrio entre dar y recibir, o bien un yo te puedo dar pero sin que me perjudique del todo, pues de lo contrario "se generaría una dependencia excesiva".

 

Tener pareja, una meta

Ese amor romántico también consiste en creer que la meta en la vida es tener pareja, y que todo el mundo debería tener una, sin contemplar que "es tan sólo una opción más", señala.

Por su parte, Ana Sierra, terapeuta especializada en parejas, explica que hay personas que confunden el amor romántico, con el romanticismo y son cosas totalmente diferentes. El primero se basa en un egoísmo infantil, donde tengo derecho a exigirte por el hecho de ser mi pareja, mientras que el romanticismo consiste en un egoísmo maduro: Tengo derecho a pedirte, no a exigirte. Eso, dice, es la gran diferencia: "En el romanticismo, las dos partes contribuyen a la felicidad de la pareja teniendo ambos su parcela de independencia, y no por ello, significa quererse menos". De modo que "si no hay libertad, ni respeto, ni independencia, no es amor sino posesión", añade Yáñez.

Pero, a pesar de todo, sí hay una clave para el cambio: la educación. La Organización Mundial de la Salud acredita que una buena educación sexual eliminaría cualquier resto de machismo. Por lo que ésta ha de ser fundamental, sostienen los especialistas.

Carlos de la Cruz, responsable de los programas de Educación Sexual del Ayuntamiento de Leganés, mantiene que el ideal de amor romántico tiene consecuencias muy negativas. "En educación sexual, no contamos el final de los cuentos de vivieron felices y comieron perdices sino lo que pasa después". Esto es, hablar de cómo del enamoramiento se pasa al amor, de convivir, de aceptar diferencias, de saber discrepar, de afrontar problemas. "Una pareja feliz no es aquella que los evita, sino la que se enfrenta a ellos", dice.

Es necesario imprimir también valores de igualdad y de diversidad, ya que "la educación sexual se dirige a todo el mundo. Su principal objetivo es aceptarse como persona, estar a gusto consigo mismo, con o sin pareja". En España, esta educación no está incluida de forma explícita en el currículum escolar, pero en los colegios se realizan intervenciones puntuales, siempre a merced de la voluntariedad del profesor o del propio centro. Esas intervenciones sirven para que tanto el profesorado como los padres la demanden cada vez más. Pero, a pesar de que queda mucho por andar, de la Cruz se muestra optimista: "Estamos por el buen camino, hay más gente queriendo hacer cosas".

 

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http://www.elmundo.es/salud/2014/02/14/52fd2044e2704e3e2e8b457a.html

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